Mindfulness: manejo del estrés

Pilar Ibáñez

Hace unas semanas hablando con empresarios sobre el propósito de la organización y el propósito de vida de los colaboradores, me preguntaron cuál era el mío, a lo que contesté “promover la vida feliz”. Miles de personas en las empresas hoy sufren de altos niveles de estrés, lo que además está ocasionando dos problemas: el primero, 60% de improductividad y, segundo, altos niveles de accidentes y riesgo en las empresas.

Evitar que la gente se siga muriendo por el estrés en las empresas es uno de mis propósitos, de manera que aquí entrego algunos consejos para las personas interesadas en seguir viviendo.

Realizar prácticas de Mindfulness: seguro que han escuchado hablar de esta práctica, que consiste simple y sencillamente en prestar atención plena a lo que se está haciendo. El Mindfulness puede practicarse de varias formas. Aquí les doy algunos ejemplos.

Comiendo: La gente a veces ni siquiera recuerda qué almorzó, porque estaba con el celular, viendo noticias o hablando con la gente. Resulta que el cuerpo no absorbe los nutrientes de la misma forma que una persona que está 100% atenta a lo que se está comiendo. La atención es una habilidad que debemos volver a practicar, ya que gracias al mal uso de la tecnología todas las personas tienden a ser muy dispersas y en la dispersión solo hay confusión, falta de profundidad y mucho estrés ocasionado por el caos.

Trabajando: para que una persona sea realmente productiva es importante practicar la atención plena. Hay momentos en el día en los que las personas se encuentran con más energía que otros. Identificar los momentos de alta energía es importante para realizar a esa hora las labores que impliquen atención y profundidad. Por eso se recomienda dejar el celular en modo avión y poner un papel en la puerta de la oficina que diga “No molestar. Estoy en atención plena”. Esto ayudará a que la persona pueda terminar sus tareas de forma eficiente y se sienta mejor consigo misma sin la presión o estrés que se genera por recibir miles de llamadas o por la gente que espera en la puerta mientras se está trabajando. Hacer esto durante dos horas al día lleva a que se maneje de forma eficiente el tiempo.

Meditación Pasiva: aprender técnicas de meditación no es un tema religioso, sino es aprender a dar oxígeno al cerebro de forma adecuada. Muchas personas hoy sufren de insomnio, falta de memoria, decisiones caóticas y estrés, lo que se debe a una falta de oxígeno adecuando en el cerebro por mala respiración. La calidad de la respiración determina la calidad de vida de una persona. Así que cinco o 20 minutos al día de una buena respiración logra mejorar el estrés y sus consecuencias.

Meditación Activa: para aquellas personas que creen que no pueden gestionar sus pensamientos con los ojos cerrados, existen miles de prácticas activas para manejar el estrés, una de ellas es pintar mándalas, las cuales ayudan al cerebro a reorganizar las ondas cerebrales. Se recomienda pintar una mándala antes de ir a dormir, para que el cerebro esté en completa tranquilidad y serenidad antes de entrar a modo descanso. Otra práctica es salir a dar un paseo: se recomienda, como pausa activa, caminar después del almuerzo para hacer una buena digestión y evitar que las toxinas queden represadas. Caminar también da oxígeno al cerebro de forma adecuada.

Se hace entonces una invitación a todos a practicar alguna técnica de mindfulness, para poder tener una vida sana, sin estrés y enfermedades. Recordar que la calidad de la respiración determina la calidad de vida de una persona.

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