Analistas 17/12/2023

En fragancia

Ramiro Santa
Presidente Sklc Group

En diciembre y enero, época de navidad y año nuevo se evocan los sentimientos más profundos que siempre están asociados a aromas y fragancias que traen recuerdos de infancia, de alegría, de nostalgia y de personas que han marcado nuestra vida.

El fascinante mundo de los olores tiene un banco poderosísimo de recuerdos que provoca risas del alma, lágrimas furtivas y emociones profundas en el corazón. Desde el aroma de la casa de los padres y abuelos, el olor a pino y galletas de jengibre en Norteamérica; a chocolate con churros y nueces garrapiñadas en Europa hasta la torta de navidad y los pasteles de arroz en el Caribe, cada olor lleva consigo una historia y un sentimiento único.

El olor es la sensación resultante de la recepción de estímulos por el sistema sensorial olfativo y se genera a través de una mezcla compleja de vapores y polvo cuya mezcla determina el tipo de olor percibido. Aunque olor es cualquiera y puede desencadenar reacciones de alerta o desagrado, los términos como fragancia o aroma se refieren a olores agradables.

El sentido del olfato reconoce entre 10.000 y 100 mil olores diferentes de los cuales los más conocidos por todos son alcanfor, almizcle, menta, flores, éter, picante y podrido. Entre los aromas están, por ejemplo, los cítricos como limón, naranja y pomelo que son conocidos por su capacidad de mejorar el estado de ánimo, la confianza en uno mismo y son tranquilizantes para las personas ansiosas. Un estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo reveló que la vainilla es el olor más querido por las personas; descubrimiento este que confirma cómo ciertos aromas tienen un atractivo universal.

Los olores tienen la capacidad de evocar respuestas emocionales intensas, están directamente relacionados con el sistema límbico del cerebro, la parte responsable de las emociones y los recuerdos. Esto explica por qué ciertos olores pueden desencadenar recuerdos y sentimientos tan vivamente y así mismo pueden afectar positiva o negativamente nuestro estado de ánimo y bienestar, aunque parte de este efecto es psicológico.

El poder de las fragancias y los olores en la mente es tan grande que pueden ser evocados simplemente pensando en ellos, en las personas que queremos, en los lugares que estuvimos, en los alimentos que nos han impactado, reafirmándonos la conexión única entre el olfato y el cerebro. Importante anotar que está comprobado que el olfato es la única sensación que permanece activa incluso durante el sueño o en estado de coma.

A sabiendas que los olores juegan un papel crucial en nuestras vidas, afectando no solo nuestras preferencias y aversiones, sino también nuestra salud mental y emocional, debemos rodearnos en estas fecha de unión familiar y exaltación de la amistad de todos los aromas y fragancias que nos traen sentimientos de paz, amor, espiritualidad, solidaridad y generosidad con quienes más queremos y mas nos necesitan, perpetuando así en otras personas lo que en verdad es importante en la vida.

TEMAS


Fragancias - Navidad