Analistas 28/06/2026

Las naciones que eligieron ganar

Ramiro Santa
Presidente Sklc Group

Se busca una fórmula para superar la pobreza; los ya conocidos en buscar culpables pero no plantear soluciones, y menos en ejecutar planes ya han culpado a los asuntos geográficos, a la deuda histórica, a los empresarios o al uso de recursos naturales. Sin embargo, la evidencia demuestra que la riqueza de las naciones no depende de las narrativas, sino en sus verdaderos líderes que inspiran a su gente.

La prueba de lo afirmado está en que hay países que hace apenas unas pocas generaciones eran considerados pobres, atrasados o incluso inviables y que hoy figuran entre las sociedades ejemplares que han llevado sus economías a ser de las más competitivas, innovadoras y ejemplares del planeta.

Corea del Sur es quizás el caso más impresionante. Al finalizar la Guerra de Corea en 1953, era una nación devastada. En 1960 su ingreso per cápita era comparable al de países africanos y menor al de muchas naciones latinoamericanas. Hoy es una potencia tecnológica, industrial y cultural. Su PIB per cápita supera los 36.000 dólares y la esperanza de vida alcanza los 84 años. Empresas con las que convivimos a diario, como Samsung, LG o Hyundai son ejemplo y símbolos de innovación. El “Milagro del Río Han”, fue el producto de una combinación de educación, de foco en las exportaciones, de disciplina fiscal, inversión en ciencia y tecnología, y una visión estratégica de largo plazo.

Singapur ofrece una lección igualmente ejemplar. Cuando obtuvo su independencia en 1965 tenía altos niveles de pobreza, enfrentaba tensiones étnicas, desempleo y carecía de recursos naturales. Hoy tiene uno de los ingresos per cápita más altos del mundo, una de las administraciones públicas más eficientes y un fuerte control a la corrupción. Su estrategia también fué sencilla en teoría, pero determinada en la práctica: instituciones sólidas, meritocracia, seguridad jurídica, educación de calidad y una apertura agresiva.

Igualmente sorprendente es Estonia. Después de recuperar su independencia tras el colapso del fracaso soviético en 1991 heredó una economía obsoleta, sin productividad ni instituciones fiables. En lugar de resignarse, emprendió profundas reformas orientadas a la economía de mercado, la digitalización del Estado y el castigo implacable a los corruptos. Tres décadas después su ingreso por habitante es más de tres veces superior al de comienzos de los años noventa y es considerada una de las sociedades más digitalizadas del planeta. Los estonios votan, pagan impuestos y realizan trámites públicos en línea con una eficiencia que muchos países envidian.

El factor común de estas historias, es la apuesta decidida por la educación de alta calidad. Ninguno de esos países tenía la ayuda de recursos mineros o energéticos que pudieran, de forma rápida, resolver su penosa situación socioeconómica, pero sí entendieron que el recurso más valioso eran las capacidades de su gente.

Segundo, unas instituciones confiables. La probidad y competencias (educación, experiencia, aptitudes y actitudes) de los funcionarios públicos. Las reglas estables y la certidumbre, para los inversionistas.

Tercero, una cultura de innovación. Estos países exitosos buscaron exportar más que materias primas. Estudios evidencian que países como Corea del Sur, Singapur e Irlanda lograron superar la “trampa del ingreso medio” porque avanzaron hacia actividades más elaboradas e intensivas en conocimiento.

Cuarto, una visión de largo plazo. Los líderes cambiaron, los partidos se renovaron y, aunque surgieron cambios, los objetivos nacionales permanecieron. La educación, la competitividad, la justicia, el libre mercado y la inserción internacional nunca dejaron de ser prioridades.

Y el quinto elemento que nunca puede ignorarse: la democracia, pese que algunos de estos países atravesaron períodos autoritarios, investigaciones del National Bureau of Economic Research concluyen que los procesos de democratización elevan significativamente el ingreso per cápita al fortalecer la inversión, la educación, las reformas institucionales y la estabilidad social.

La lección para es tan sencilla como vergonzosa para los que dejaron perder años en la improvisación, la corrupción y el desgobierno : Ninguna nación ha salido de la pobreza repartiendo pobreza. Ninguna ha prosperado destruyendo la empresa privada. Ninguna se ha convertido en líder mundial premiando la corrupción, castigando la innovación, negando sus recursos naturales o despreciando el conocimiento.

La historia demuestra que los milagros económicos no son milagros, son el resultado de decisiones estudiadas, concertadas con quienes tienen el conocimiento y la ética del trabajo honrado.

TEMAS


Elecciones 2026 - Corea del Sur - Singapur