Gracias a los acuerdos humanitarios de las guerras mundiales muchos jóvenes no han conocido el hambre ni la guerra, pero todos sí son víctimas de la avalancha de redes sociales cargadas de falsedades y odio. Tienen toda la información en tiempo real, pero sin ningún respeto sobre el sentido de la vida. Nuevas generaciones que crecieron convencidos de poder acceder a todo lo que quieren pero sin una conversación sobre esfuerzo, disciplina y tiempo. El resultado es un sentimiento inquietante de ansiedad, frustración y rebeldía frente a un sistema que perciben rígido, difícil, exigente o simplemente ajeno.
En la última década los nacimientos han caído más de 30%, y la tasa de fecundidad ronda 1,3 hijos por mujer. Ya se están cerrando colegios por falta de alumnos y las universidades déficits por caída en matrículas. No es retórica afirmar que no hay relevo poblacional.
La educación y mercado laboral hablan idiomas distintos pues los empleadores reportan dificultades para encontrar talento con competencias técnicas, actitud, experiencia y ética profesional, mientras miles de jóvenes graduados no consiguen empleos acordes con sus expectativas. Hay un desfase entre formación, vocación y productividad que no se corrige con más discursos, ni burocracia inútil y mal seleccionada.
Un debate político incómodo: están premiando la dependencia en lugar del mérito?; están otorgando subsidios que están desincentivando la formalidad y el empleo decente?; están cambiando los requisitos para los cargos públicos? La inclusión trasformadora no es regalar puestos: es formar para competir y crecer libremente.
También sería intelectualmente perezoso reducir todo a una supuesta “generación de cristal”. Las nuevas generaciones no están desinteresadas en el trabajo ni en la productividad, sino que después de haber visto los sacrificios que hicieron sus padres en tiempo y salud, no quieren repetir el modelo y están optando por un mayor equilibrio entre trabajo y familia. Aquí la solución está en diseñar posibilidades laborales y empresariales que le ayude a las nuevas generaciones a alcanzar su realización.
En este panorama aparece una oportunidad gigante relacionada con la población adulta mayor, que está llamada a convertirse en el activo estratégico del siglo XXI. Con esperanza de vida cercana a los 78 años, con condiciones físicas, con competencia laborales de primer nivel y que desean seguir siendo útil.
Tienen experiencia, redes y, sobre todo, perspectiva de tiempo y conocimiento. En tiempos de inmediatez digital, entienden que la vida no se resuelve en un trimestre ni con un “post”. Saben distinguir entre felicidad y placer, entre prestigio y carácter, entre éxito rápido y legado duradero. Pueden traducir angustias juveniles en proyectos sostenibles y frustraciones en disciplina productiva.
En otros países hay organizaciones que tienen por estrategia equipos intergeneracionales, jóvenes con energía y tecnología que se complementan y potencian con los mayores que traen el criterio experimentado. Mentorías formales, juntas asesoras conocedoras y confiables, docencia pragmática empresarial, acompañamiento en emprendimientos que contribuyen como aceleradores para la maduración profesional de quienes hoy están asumiendo los sistemas y procesos.
Ya hay líderes de todas las edades que estan dando puntadas a un proyecto de sociedad que:
Incentiva condiciones para formar familia con beneficios laborales y apoyos estructurales.
Rediseña el sistema educativo para alinearlo con las necesidades del mercado y con las aspiraciones legítimas de los estudiantes.
Promueve la inclusión estratégica de adultos mayores como recurso productivo y de alta confiabilidad.
Restituye el mérito y el cumplimiento de metas como incentivo, sin abandonar la solidaridad como principio.
Estamos entrando en un verdadero “tercer tiempo”, donde la experiencia no estorba y la juventud no es despreciada. Donde el relevo generacional no se corta de tajo. Donde entendemos que el decrecimiento poblacional también debe ser la causa para incubar mejor calidad de vida para las generaciones vivas.