Apreciado Abelardo...
viernes, 27 de marzo de 2026
Ricardo Mejía Cano
He seguido con gran interés su campaña y es impresionante lo que ha logrado. De ser un desconocido en la política, se posicionó en corto tiempo con un liderazgo indiscutible, prueba de su gran inteligencia y capacidad. El nombramiento de José Manuel Restrepo como su fórmula vicepresidencial es otro paso brillante en su lucha por la presidencia. A pocas personas les cabe el país en la cabeza como a José Manuel.
El país ve con entusiasmo las candidaturas de Paloma Valencia y la suya, que, unidas, podrían movilizar a los votantes indecisos y abstencionistas para derrotar en segunda vuelta al candidato del atraso, del oscurantismo, de las cavernas, respaldado por partes de la población mal informada o que se cree las promesas de Iván Cepeda, que, como en el caso de hace cuatro años, nunca se cumplieron.
Sin embargo, veo algunos lunares en su campaña. Manifiesta usted que tiene gran respeto por Paloma y que, inclusive, estaría dispuesto a cargarle la maleta, pero no así al grupo de la Gran Consulta, parte fundamental de su equipo. La Gran Consulta es uno de los ejercicios de articulación política más relevantes de las últimas décadas. Para usted, ese “Dream Team” de la Gran Consulta, debido a que trabajaron con Juan Manuel Santos o fueron parte de la clase dirigente pasada, no merece ningún respeto y los responsabiliza de todas las desgracias de Colombia. Es bueno aclarar que el liderazgo de un gobierno recae principalmente en su presidente y no todos sus funcionarios comparten el mismo nivel de responsabilidad.
Si, como usted dice, nuestro gran enemigo es Cepeda y las fuerzas que lo respaldan, debería ser más cuidadoso y prudente en sus declaraciones, como sí lo han sido todos los miembros de la Gran Consulta. Es cierto que Santos es en buena medida responsable por muchos de los padecimientos que estamos viviendo, pero no se les puede trasladar igual responsabilidad a Mauricio Cárdenas o a Juan Carlos Pinzón por haber participado en su gobierno. Con esa lógica, ellos podrían argumentar que usted, quien trabajó gran parte de su vida para los narcotraficantes más peligrosos del país, es responsable de que Colombia haya sido cooptada por la narcopolítica. Los miembros de la Gran Consulta podrían responderle que, al igual que la campaña de Gustavo Petro fue presuntamente financiada con dineros del narcotráfico -tema que ahora toma más fuerza con la investigación que adelanta la fiscalía del gobierno norteamericano y que, de probarse cierto, sería una financiación ilegal-, su campaña estaría siendo financiada con los honorarios, obtenidos legalmente, que usted cobró a los narcotraficantes más temidos del país. Sin embargo, hasta ahora han guardado un prudente silencio.
Dice usted que, en caso de ganar las elecciones, traerá un equipo completamente nuevo, ya que no reconoce ningún mérito en profesionales como los que formaron la Gran Consulta. Petro también nombró muchas personas nuevas cuya participación en el gobierno hoy todos lamentamos. Equipos sin trayectoria suficiente en gestión pública pueden enfrentar serias dificultades en la ejecución.
Como usted bien dice, en mayo y junio nos jugaremos el futuro del país. No es momento de correr más riesgos. A Paloma la acompaña un “Dream Team” que puede ayudarnos a sacar a Colombia del abismo en el que estamos cayendo, pero necesita el apoyo de todas las fuerzas vivas de la nación. Necesitamos un gran pacto a 20 años: 1. Una gran reforma a la educación, que desbloquee la enseñanza del cartel de Fecode. 2. Despolitizar y profesionalizar la justicia: los profesores y los jueces deben ser seleccionados entre los estudiantes más brillantes del país. 3. Recuperar el sistema de salud que teníamos y hacerle los ajustes necesarios.4. Priorizar la modernización de la infraestructura. 5. Promover mayor y libre competencia y apoyar al sector privado para aumentar su competitividad y bajar la inflación. Apreciado doctor Abelardo, Colombia enfrenta un momento decisivo. Más allá de las diferencias, el país requiere hoy altura, prudencia y capacidad de construir sobre lo construido. La candidatura de Paloma cuenta con el apoyo del centro y la derecha y está respaldada por un equipo sólido y diverso de estadistas. Más que descalificar, este es el momento de sumar, de construir un acuerdo a largo plazo que nos lleve al desarrollo y a la equidad que tanto añoramos.
Un último pedido: si no gana la presidencia, no se retire de la política. Colombia necesita políticos jóvenes, briosos y con temple. En la derrota se mide el carácter de los generales y, bien aprovechada, sirve para pulirlo.