Analistas

De la Espriella: un bacán

Ricardo Mejía Cano

La Gran Consulta sigue creciendo: ahí están los candidatos mejor preparados para gobernar el país. El último en ingresar fue Enrique Peñalosa, quien se ha destacado por su visión y capacidad ejecutiva. Todos los integrantes de la Gran Consulta son altamente capacitados, ejemplo de integridad y con espíritu de servicio. De allí debería salir el próximo presidente de Colombia.

Muy seguramente, el candidato ganador de la Gran Consulta pasará a la segunda vuelta, donde las ambiciones de poder de Petro, de su candidato Cepeda y su ausencia de escrúpulos, harán de esta elección la más cuestionada en la historia electoral de Colombia.

La presidencia de Colombia está en juego fundamentalmente entre tres candidatos: El ganador de la Gran Consulta, Abelardo de la Espriella y Cepeda.

Para escribir este artículo he visto más de cuatro horas de videos y entrevistas de Abelardo: sus propuestas en educación, manejo de la cancillería, apoyo al sector privado, reforma de la justicia, etc., son excelentes. Su capacidad dialéctica, dominio del auditorio y de las entrevistas, su memoria y su simpatía son fuera de serie.

Pero no me gusta su pasado. Aunque aparentemente su desempeño como abogado ha estado dentro de la ley, no deberíamos tener como presidente de Colombia al defensor de los mafiosos y narcotraficantes más peligrosos del país. El presidente de un país, por sus condiciones humanas, austeridad y deseo de servicio, debe ser ejemplo para los ciudadanos. Ni Petro ni Samper, ni muchos otros lo han sido, como tampoco lo es Abelardo. Su amor por el dinero, los lujos y la apariencia, no son un buen antecedente para ocupar el cargo más importante del país.

¿Cómo creer a alguien, a quien solo le importó el dinero, de vida extravagante y a quien nunca le interesó el manejo del Estado, que ahora su preocupación es servir a los demás? No hay duda de su inteligencia y capacidad de expresión. ¿Pero tiene espíritu de servicio?

Petro logró polarizar y enfrentar a medio país con el otro medio: la mitad de los colombianos quiere acabar con la otra mitad. Le pregunté al hijo de un amigo por quién quería votar: “Por Abelardo, hombre de derecha y comprometido a acabar con las vagabunderías de Petro”.

Muchos empresarios ven en Abelardo la salvación del país: su propuesta de mano dura y la situación de orden público los ha llevado a una posición delirante y no aceptan ninguna crítica a su candidato. El pasado de Abelardo pierde cualquier relevancia, porque sus propuestas han engolosinado a sus seguidores. Curiosa posición de los empresarios, quienes cuando contratan un ejecutivo, miran con lupa no solo sus aspiraciones, sino en especial su pasado.

El reportaje de la Silla Vacía sobre las empresas de Abelardo deja claro que no es tan buen empresario como él dice serlo, y que su cercanía con personas muy cuestionadas sigue latente. ¿Cómo podemos estar seguros de que de esos nexos y amistades no sale financiación para su campaña o no implican compromisos futuros? No soy lector de La Silla Vacía y rara vez leo sus publicaciones. Sin embargo, es un medio riguroso en sus investigaciones.

En el caso del reportaje en mención, con el fin de reunir la información completa, La Silla Vacía escribió a la campaña de Abelardo con el fin de ampliar la investigación. Una oportunidad de oro para que el candidato explicara sobre los éxitos de sus empresas.

TEMAS


Elecciones presidenciales - Democracia - Abelardo de la Espriella