Empresarios: no relajarse
Leonardo Padura ofrece en su reciente novela “Morir en la arena” una mirada dolorosa sobre la Cuba contemporánea. Cuenta la historia de unas personas envejecidas, frustradas y empobrecidas, y a través de ellas deja ver el deterioro de todo un país.
Rodolfo, uno de sus personajes, sobrevive gracias a las ayudas de su hija, quien vive en el exterior. Las fachadas de las casas se descascaran, escasean los bienes más elementales, en especial los alimentos, los jóvenes se marchan y quienes permanecen ven su futuro completamente cerrado. Padura describe una sociedad donde la precariedad económica termina acompañada por el desencanto, la emigración y la pérdida de expectativas. En una entrevista reciente, Padura habló del profundo deterioro económico de Cuba y de su propósito de dejar memoria de esa realidad.
No es un secreto que Gustavo Petro e Iván Cepeda ven en Cuba un modelo a seguir. Así como las políticas de Chávez y Maduro acercaron a Venezuela al modelo cubano, un futuro gobierno de Cepeda llevaría a Colombia por el mismo camino, como ya lo estábamos viviendo con Petro.
El pasado 21 de junio, Abelardo de la Espriella derrotó a Iván Cepeda por un margen inferior a un punto porcentual. Pensar que después de esa elección terminó el riesgo político sería desconocer la realidad.
La izquierda sigue adoctrinando a sus bases, inventando falsas historias y distorsionando cada declaración del equipo del gobierno actual con el fin de desprestigiarlo.
Los empresarios, quienes estuvieron particularmente activos durante la pasada campaña presidencial, se relajaron. La promoción de foros, las discusiones sobre economía y las instituciones, los debates sobre las consecuencias que determinadas políticas podían tener sobre la inversión, el empleo y la empresa privada, ya no están en su agenda.
Se acercan las elecciones de alcaldes, gobernadores, concejales y diputados, y los empresarios deben empeñarse ahora más que nunca en la alfabetización política y económica de sus colaboradores.
Alfabetizar políticamente no significa decirles por quién votar. Significa explicar cómo funcionan las instituciones, de dónde salen los recursos públicos, qué consecuencias tienen el déficit, la deuda, los impuestos excesivos o las promesas imposibles de financiar. Enseñar a diferenciar información de propaganda, resultados de discursos y propuestas realizables de simple populismo. Enseñar qué políticas producen bienestar y progreso, y cuáles atraso y deterioro.
Los empresarios deben promover foros para que sus trabajadores entiendan de dónde salen los empleos, cómo se financia una nómina, por qué se necesita inversión, qué significa productividad y de qué manera una empresa rentable contribuye mediante salarios, compras, impuestos e innovación al bienestar colectivo.
Nunca deberían utilizar su poder para imponer a sus colaboradores una ideología, sino darles información veraz y concisa, herramientas de análisis y acceso a fuentes diversas para que se formen un criterio.
El cambio que se avecina en la dirección de la Andi es una oportunidad para nombrar un líder que entienda la coyuntura que vive el país. La Andi les debe llegar a los trabajadores y establecer programas para que sus afiliados se comprometan a mejorar la calidad de vida de sus colaboradores: planes de adquisición de vivienda, educación para los hijos, etc. El hecho de estar afiliados a una caja de compensación no es suficiente.
El trabajo del principal gremio del país no puede limitarse a Bogotá, a los ministerios o a los congresos empresariales. Esta fórmula se ha probado extensamente y no ha dado los frutos esperados.
La foto que Padura retrata de Cuba nos enseña que, cuando el deterioro se profundiza, recuperar lo perdido puede tomar generaciones.
No esperemos a que aparezca un Padura colombiano para contarnos cómo se desmoronó el país y lamentar lo que pudimos haber sido. Los empresarios no se pueden relajar.
Nota: Los empresarios y la Andi, además de poner a sus trabajadores en el radar, deberán acercarse más a las universidades e institutos tecnológicos y facilitar la realización de prácticas empresariales a los estudiantes. Si quieren profesionales bien preparados, deberán ayudar en su formación.