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Presidente: menos protagonismo, más liderazgo

Ricardo Mejía Cano

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Luego de una charla que tuve con el experto en Gobierno Corporativo Carlos Pizano, quien ha sido también presidente de las juntas directivas de algunas de las empresas más importantes de Colombia, pude ratificar que una junta directiva depende en buena medida de la calidad de su presidente. Presidir una junta exige mucho más que conocimiento empresarial: requiere criterio, disciplina, capacidad para escuchar, habilidad para conducir conversaciones difíciles y una comprensión profunda del papel colectivo de la junta.

Uno de los primeros retos es entender que ser un buen presidente de junta es muy distinto a ser un buen CEO. Quien ha sido exitoso como ejecutivo suele estar acostumbrado a decidir, proponer soluciones y marcar rápidamente una dirección. En la junta, en cambio, el presidente debe aprender a reservar su opinión, escuchar primero a los demás y crear las condiciones para que la respuesta surja de la deliberación colectiva. Su responsabilidad no es demostrar que sabe más, sino conseguir que la junta piense mejor.

Esto implica administrar cuidadosamente la dinámica de las reuniones. En toda junta hay miembros que intervienen con facilidad y otros más reflexivos o silenciosos. El presidente debe evitar que unos pocos monopolicen la discusión y estimular deliberadamente la participación de quienes hablan menos. Incluso debería sacar a los miembros de sus zonas habituales de experiencia, invitándolos a opinar desde perspectivas distintas. La calidad de una junta no depende solamente del talento individual de sus integrantes, sino de la capacidad para aprovechar colectivamente ese talento.

Otra conclusión de la charla fue que la agenda pertenece a la junta y no a la administración. Pizano propone estructurarla alrededor de temas recurrentes, asuntos estratégicos “ancla” que merecen mayor profundidad y temas emergentes que aparecen a lo largo del año. Además, resulta útil clasificar cada asunto según sea de información, deliberación o decisión. De esta forma, la junta sabe qué se espera de ella en cada momento y puede emplear mejor su tiempo.

La preparación de los materiales también es determinante. No tiene sentido enviar a los miembros una presentación extensa para que la estudien anticipadamente y luego repetirla durante la reunión. La propuesta es contar con un documento completo para preparación previa y una versión mucho más breve para la sesión, concentrada en preguntas, dilemas y decisiones. La reunión debe utilizarse para deliberar, no para volver a leer la información.

Especial atención merece la relación entre el presidente y el CEO. El presidente no es su jefe individual, el jefe del CEO es la junta como cuerpo colegiado. Sin embargo, corresponde al presidente cultivar esa relación y combinar dos funciones que pueden parecer contradictorias: exigir resultados y, al mismo tiempo, ofrecer apoyo, consejo y mentoría. Pizano recomienda conversaciones frecuentes, incluso semanales o quincenales, para conocer las prioridades del CEO, entender qué le preocupa y determinar dónde puede la junta agregar valor.

Esa relación debe complementarse con procesos formales de evaluación. La junta debería acordar con el CEO tres a cinco prioridades estratégicas fundamentales, evaluar periódicamente su desempeño y ofrecer una retroalimentación clara, respetuosa y exigente. Lo mismo aplica a la propia junta y a su presidente: la evaluación de pares permite identificar fortalezas, comportamientos que deben mejorar y brechas en las competencias que la organización necesitará hacia el futuro.

Finalmente, Pizano recuerda que presidir una junta exige mucho más tiempo del que normalmente se percibe. Por cada sesión de la junta directiva, que en una empresa mediana o grande puede tomar hasta 5-6 horas, el presidente de la junta debe dedicar al menos un día entre preparación, reuniones, comités, seguimiento y conversaciones con el CEO.

El gran presidente de junta no es quien más habla ni quien tiene todas las respuestas. Es quien crea las condiciones para que la junta formule mejores preguntas, sostenga mejores conversaciones y tome mejores decisiones.

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