Analistas 10/07/2017

El G20 y la reconfiguracion mundial

Roberto Rave Ríos
Presidente ejecutivo Laick - Cofundador Libertank

Los últimos meses han sido el reflejo de que algo está pasando en el mundo, sobre todo el mundo político. Numerosos sucesos han demostrado que el mundo está cambiando y el poder se está reconfigurando. El ascenso inesperado de Macri a la presidencia de Argentina, la victoria del Brexit en Inglaterra, el triunfo del No en el plebiscito sobre las negociaciones con el grupo guerrillero Farc en Colombia, la sorprendente victoria de Trump, la presidencia del joven Macron entre otros sucesos, han marcado un nuevo inicio en la política y en la reconfiguración de las relaciones internacionales.
Al respecto menciona el reconocido Catedrático Moisés Naím en su libro el Fin del Poder que: “El poder se está degradando. En pocas palabras, el poder ya no es lo que era. En el siglo XXI, el poder es más fácil de adquirir, más difícil de utilizar y más fácil de perder. El poder está sufriendo una transformación fundamental que no ha sido reconocida ni comprendida lo suficiente”.
A tan solo un mes de las elecciones Federales en Alemania, se ha dado inicio a la cumbre de Hamburgo en donde se reúnen los países del G20. El G20 fundado en Berlín en 1999 agrupa a los 20 países industrializados y emergentes más importantes del mundo, estos suman dos tercios de la población mundial y más de 80% de la productividad global.
Para este año se han involucrado en la agenda de discusión dos temas que definen la preocupación de las potencias: las políticas anti terroristas y políticas de migraciones y flujo de refugiados. Ambas problemáticas están alterando gravemente la economía mundial, por ejemplo, las migraciones masivas han transformado la fuerza laboral en Europa y con ella el empleo. Además, el terrorismo tiene graves consecuencias en la economía: El Institute for Economics and Peace estima que “en 2014 los costes económicos globales del terrorismo alcanzaron los US$52.900 millones”. Además, resalta que “ataques como los del 11 de septiembre, pueden tener un impacto económico significativo. La pérdida de vidas y la destrucción de la infraestructura provocadas por el 11 de septiembre se valora en US$14.000 millones solo en Nueva York. Los niveles significativos de terrorismo pueden causar también grandes disminuciones en la producción”.
La reconfiguración de las relaciones internacionales propiciada por los cambios políticos que se han dado en el último año, serán traducidas en la restructuración de la economía global. A su vez las nuevas formas de relacionamiento reflejan una transferencia de poder de los Gobiernos hacia las empresas que muestran cada vez más cómo el mundo cambia en torno a ellas. Mientras tanto el mundo espera impaciente y con gran expectativa los resultados de los nuevos líderes políticos que ante el más mínimo error corren el peligro de generar una gran frustración.
Post escriptum: La cumbre no debe ignorar la discusión sobre el peligro que representa el deterioro de la situación de Venezuela para la región.