Gobernanza: la sutil diferencia entre gobierno familiar y corporativo
martes, 17 de marzo de 2026
Rodrigo Lozano Vila
Las familias empresarias vienen sin instrucciones. Su funcionamiento, dinámicas e interacciones están marcadas por un universo de elementos que logran, en muchos casos, la armonía y, en otros, la improvisación y el caos. Distanciamiento, ausencia de diálogo y rupturas que pueden llevarse consigo la estabilidad del negocio familiar y la continuidad misma del patrimonio. Más grave aún, la ruptura de los lazos familiares.
¿Hay posibilidad de cambiar, de mejorar, o incluso de restablecer vínculos rotos? La respuesta es sí, y lo invito a tener una mirada positiva frente a este planteamiento. La Familia Empresaria vive en evolución constante y la realidad la enfrenta día a día a generar planteamientos disruptivos e interrogantes profundos. He insistido sobre el hecho de que las empresas, de alguna manera, funcionan solas. Si la Familia Empresaria ha llegado a cierto punto es porque, mal que bien y sin darse mucho palo, ha hecho las cosas bien, pero como todo en la vida, el proceso es de evolución y mejoramiento continuo, hasta llegar, por qué no, a la excelencia.
En el negocio debe primar la productividad y la eficiencia, la buena comunicación, los acuerdos sólidos y los reglamentos, pero ante todo algo fundamental: un buen gobierno corporativo que ubique a la familia propietaria de la empresa en un lugar de privilegio por la forma objetiva y profesional como interactúa entre sí y con la administración societaria. Oportunidad de oro para mostrar unión y cohesión, para dar ejemplo a la siguiente generación.
Ocurre lo mismo en el frente familiar, donde surge, se impone y se requiere el gobierno familiar. Reglas claras que pueden ir desde algo sencillo (un manifiesto o una declaración de principios) hasta un complejo y sesudo protocolo de familia. Documentos y acuerdos que fijan reglas, conductas esperadas y mecanismos para salirle al paso a situaciones complejas.
Concebir, diseñar e implementar un gobierno familiar es un viaje fascinante que arranca con convicción y voluntad. No es lo mismo administrar una familia de unos padres y cuatro hijos al grupo adicionado por sus parejas y doce descendientes. Las familias crecen de forma exponencial, mientras que el patrimonio, si bien crece, muy seguramente no alcanzará para dar dividendos, sueldos y beneficios a todos en un futuro.
La familia, además de sus valores y principios (que deben quedar plasmados en los acuerdos), debe contar con una base sólida que le permita tener fortaleza en momentos difíciles, para dar paso a conversaciones complejas en el marco de reglas claras y dinámicas creativas.
Los acuerdos de gobernanza llevan consigo la creación de órganos como la Asamblea de Familia, el Consejo de Familia y los comités para ciertas dinámicas y eventos, muy necesarios para construir tejido familiar y cohesión.
Exhorto a las familias empresarias a que no dejen que lo urgente (el día a día) desplace lo importante. Alguien, y no solo el patriarca retirado en el ocaso de su existencia, orgulloso de su familia pero temeroso de su futuro cuando no esté, debe tomar el liderazgo para iniciar las conversaciones en torno a la construcción de un gobierno familiar.
¿Será usted el encargado?