Analistas 10/07/2026

Más allá del balance

Rodrigo Lupercio Riaño Pineda
Superintendente delegado de asuntos económicos y societarios Superintendencia de Sociedades

El informe de las 10.000 empresas más grandes de Colombia es una de las principales radiografías de la economía nacional. Permite identificar las organizaciones que lideran el país por sus ingresos, activos, patrimonio, utilidades y generación de empleo. Sin embargo, al revisar las diez primeras compañías del ranking aparece un elemento que merece una lectura distinta sobre la forma como está evolucionando el liderazgo empresarial.

Empresas como Ecopetrol, EPM, ISA, Grupo Nutresa, Terpel y Grupo Bolívar, entre otras, no solo ocupan posiciones destacadas por su desempeño económico. También aparecen de manera recurrente en rankings e índices relacionados con reputación corporativa, responsabilidad ESG, atracción de talento, relación con inversionistas, divulgación de información al mercado y anuarios internacionales de sostenibilidad. Son mediciones diferentes, construidas con metodologías propias, pero todas terminan observando capacidades que hace apenas unos años ocupaban un lugar secundario dentro de la estrategia empresarial y que hoy fortalecen la permanencia y la competitividad de las organizaciones.

Ese mismo cambio comienza a reflejarse en el conjunto del empresariado colombiano. El Diagnóstico de Sostenibilidad 2025 elaborado por la Superintendencia de Sociedades registró un crecimiento del 83% en el número de sociedades reportantes, alcanzando 2.030 empresas. Más allá del aumento de la muestra, el ejercicio evidencia una evolución en la manera de entender la sostenibilidad. Hoy las compañías reportan
información sobre gobernanza, generación de valor económico para las comunidades, impacto social, gestión ambiental y sostenibilidad financiera. La conversación dejó de centrarse exclusivamente en lo ambiental para incorporar la forma como una organización toma decisiones, administra sus riesgos y garantiza su permanencia en el tiempo.

La misma evolución puede observarse en las cadenas de suministro, donde la sostenibilidad adquiere una expresión concreta a través de la trazabilidad. La capacidad para demostrar el origen de los productos, ofrecer información verificable, gestionar riesgos y responder a estándares internacionales dejó de ser un requisito
operativo para convertirse en una condición que facilita el acceso a mercados cada vez más exigentes. La sostenibilidad ya no depende únicamente de lo que una empresa declara. También depende de aquello que puede demostrar.

Los estados financieros seguirán siendo indispensables para medir el desempeño económico de una empresa. Lo que está cambiando es la forma como el mercado interpreta su capacidad para sostener esos resultados en el tiempo. La gestión de riesgos, la transparencia, la relación con los grupos de interés y la calidad de la
información empiezan a incidir en decisiones de inversión, financiación y acceso a nuevos mercados.

Quizá esa sea una de las principales lecturas que deja el informe de las 10.000 empresas. Las compañías que hoy lideran la economía colombiana también muestran que la competitividad depende cada vez más de la calidad de su gestión. En mercados donde la información circula con mayor velocidad y las exigencias regulatorias aumentan de manera permanente, la confianza deja de ser un atributo reputacional
para convertirse en un activo estratégico. Un activo que no aparece de manera explícita en los estados financieros, pero que cada vez explica mejor la capacidad de una empresa para crecer, permanecer y competir.

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Las Mil Empresas Más Grandes de 2025