Consolidar una cultura

Sandra I. Fuentes Martínez

Somos capaces de estar unidos, de identificarnos con algo en común, de valorar el esfuerzo de un equipo, de superar las diferencias por un gol; sí, esto logra el fútbol; se hace evidente que sí se puede alcanzar una cultura de país, con una identidad fuerte, solo se requiere de voluntad y decisión. Se tiene la materia prima, ahora es creer y avanzar.

Lo que une a las personas en la sociedad y en las organizaciones es la cultura; por ello movilizarla permite realizar transformaciones hacia objetivos comunes y hacia el bien común, para construir convivencia. La cultura se expresa en comportamientos cotidianos enmarcados en normas, valores y principios; por ello se fundamenta en la ética. Cultura proviene de cultivar, de cultivar relaciones que permiten construir comunidades con armonía y pacíficas.

En el caso de la cultura organizacional, como señala Adela Cortina, busca desarrollar un proyecto común apoyado en los principios que rigen la empresa, para lograr una identificación de todos sus colaboradores con el objeto de crear un compromiso y responsabilidad.

Movilizar la cultura permite a una comunidad fortalecer su identificación, lo que somos, establecer las motivaciones o lo que valoramos, saber qué nos une y nos integra, y la articulación con un propósito común; estos objetivos también se pueden visualizar como los pasos a seguir al consolidar la cultura organizacional o de una colectividad.

La cultura del contexto permea la cultura organizacional y la cultura organizacional puede incidir favorablemente en el contexto, si esta lo adopta como objetivo y forma de agregar valor a la sociedad.

La cultura que se espera consolidar se convierte en hábito al tener como base valores compartidos, que son aquellos en los que se cree, y al creer en ellos se logra la conciencia para adoptarlos en la cotidianidad y llevarlos a comportamientos visibles. Los valores individuales, relacionales, organizacionales y sociales son el motor de las transformaciones sociales.

En palabras de Richard Barrett, los valores son reglas de vida, son creencias. Los valores se predican, los comportamientos se practican y la congruencia consiste en practicar lo que se predica.

Las transformaciones que se requieren en las organizaciones y en la sociedad para alcanzar el Desarrollo Sostenible y la construcción de paz necesitan de la movilización de la cultura para llevar los valores a la acción, y que estos se expresen en comportamientos; pero para que esto sea sustentable se debe generar conciencia.

Barrett propone siete niveles de conciencia para que las organizaciones se comprometan en la transformación y contribuya con el bien común.

Estos niveles de conciencia inician con lo básico, la supervivencia, avanzan con la conciencia de las relaciones, luego autoestima, para avanzar a la transformación; y cuando esta se logra, se evoluciona a la conciencia de cohesión, inclusión y de unidad.

Estos niveles permiten pasar de una visión exclusiva de rentabilidad a una visión con perspectiva global, justicia social, Derechos Humanos, paz y Desarrollo Sostenible.

Consolidar la cultura es la base para unir una organización, y a su vez, en conjunto, unir un país en búsqueda de un futuro común. La reflexión es: ¿cómo sostener lo que se logra en 90 minutos de un partido, para que perdure en los colombianos y mantener la fe intacta pese a las dificultades, para creer que se puede avanzar respetando la diferencia y trabajando en equipo, para construir un país donde se celebre el valor de la vida?

TEMAS


Desarrollo Sostenible - Paz - Construcción de paz - valores compartidos - Niveles de conciencia - Conciencia de las relaciones - Fútbol - Mentalidad colombiana