Analistas 11/04/2026

¿Hacia dónde irá el centro?

Quizás una de las preguntas más esperadas de esta etapa de la campaña presidencial es hacia dónde irá el centro. Luego de un gobierno de centro derecha como el de Duque, y uno de izquierda como el de Petro, es cada vez más claro que un sector amplio del país está cansado de los dos extremos que no tienen ninguna capacidad para el consenso y que solo le apuestan al ataque como estrategia política.

Vamos paso a paso. El Gobierno Duque fue el gobierno, sobre todo, de la pandemia y del estallido social. Los dos hechos terminaron en un escenario de muertes, distanciamiento y violencia. Durante la pandemia las personas se quedaron sin empleo, la inversión se frenó, y muchas empresas y emprendimientos quebraron.

Miles de personas murieron. En el estallido social, la gente; los jóvenes reaccionaron a la crisis social, salieron a las calles. Se organizaron. Algunos protestaron y otros aprovecharon el escenario para quemar palacios y calles, disparar armas y generar un caos pocas veces visto en el país. Una normalidad de violencia angustiante y aterradora que se replicaba rápido y masiva por los celulares.

Pero ambos hechos dibujaron dos países. Un país privilegiado que pudo resistir a la pandemia, aún cuando murieran familiares o amigos. Ese país privilegiado mantuvo su estatus de vida, pudo seguir pagando las cuentas, incluso vio cómo sus ahorros se incrementaron en las cuentas de los bancos por la ausencia de gastos de la otra cotidianidad. Mantuvieron sus casas, sus carros y sus posibilidades.

Otro país se quedó sin nada. Sin empleo, la nevera estaba vacía, las deudas y los créditos ahogaban, los contratos de arriendos empezaron a cumplir cláusulas ante el retraso de pagos, el colegio se suspendió, igual la universidad. Quienes ya eran pobres ahora eran más pobres.

Al terminar ambas cosas, vino entonces un gobierno de izquierda. Pero el Gobierno de izquierda se dedicó al maltrato en el discurso, a anular y perseguir a sus contradictores. A quebrar las instituciones y declarar enemigo cualquier asomo de crítica.

El nuevo gobierno de izquierda se dedicó a tapar los escándalos internos y gastar su energía en ello porque no fueron uno ni dos. UNGRD, Roa, Findeter, Day y Nicolás, Papá Pitufo, etc. Se enfocó entonces en un solo sector poblacional que habrá que ver que tan beneficiado se vio. Los resultados de las políticas públicas se miden diez años después, no inmediatamente con análisis cargados de ineludible populismo y mentira.

Pero, ¿qué pasó con el centro? Ese centro está viendo hoy, como todo el país, tres opciones reales de poder. El continuismo de Petro con un candidato que no habla, no se le conoce, y es visto como pragmático radical de las ideas extremas de izquierda. Un abogado con pasado difícil, que es muy emocionante, pero cuyo ego lo hace cometer errores todos los días y que ha dicho todo lo contrario a lo que dijo antes y al revés. Y una política en un partido con cuestionamientos y cercana al expresidente Uribe que trata de generar algo de consenso, hablarle al país y reunir a unos y otros a la que le falta igual experiencia en gerencia pública. De esto último sufren los tres.

La conclusión no es realmente sorprendente ni un descubrimiento inesperado. El centro no votará por el continuismo, no votará por el abogado. Es común escuchar entre las personas moderadas en Colombia que votarían por Paloma en segunda vuelta pero no por De la Espriella. En el escenario de hoy, queridos lectores, quien definirá la Presidencia en segunda será el centro.

La izquierda dura se quedará con su techo, la derecha dura se quedará con su techo. Y adivinen qué. Ni la izquierda dura ni la derecha dura han hecho nada para conquistar a quienes tendrán la elección en sus manos. Pero, claro está, la izquierda dura hoy tiene más votos que la derecha dura, es Gobierno y está más organizada.

El centro en segunda tiene dos opciones: votarán por la opción más moderada o no votarán. Esa decisión definirá el futuro de Colombia.

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