Analistas 22/11/2025

Seguridad, el gran problema de Galán

El alcalde Carlos Fernando Galán tiene un problema gigante que no ha logrado superar. En su administración ocurrieron hechos gravísimos de sicariato en Bogotá. En pleno parque de la 93, el empresario Roberto Franco fue asesinado cuando una persona con un arma ilegal pudo meterse a su edificio y dispararle por la espalda sin problema. Pero no solo fue allí. Otro sicario francotirador asesinó a un poderoso negociante de esmeraldas en los cerros.

En la ciudad del alcalde también asesinaron a Miguel Uribe. El sicario que logró un plan criminal aparentemente originado por las disidencias de las Farc de la Segunda Marquetalia tuvo la oportunidad de dispararle también desde la espalda a la cabeza con un arma que no debía estar en su posesión.

Todo esto relacionado con las ollas de microtráfico y delitos que no parecen tener realmente una barrera en la investigación y la Policía. Esta semana ocurrieron más hechos lamentables.

A la reconocida periodista Ana Vélez le robaron su camioneta y sus elementos personales con un arma apuntada a su cuerpo. A otro ciudadano con su pareja en estado de embarazo los robaron dos motociclistas con armas de fuego. Una camioneta fue abandonada en un hecho más de intento de robo en el norte.

Sobre las cifras de seguridad desde política pública siempre hay un debate que parece eterno. La percepción, dicen los secretarios de esa sector uno tras otro, no es igual a la realidad. Que los medios magnificamos los delitos pero hay que revisar si estos realmente crecen o no.

Lo cierto es que la seguridad en la ciudad capital del país es un verdadero desastre. Nadie puede sentirse seguro en una ciudad en la que los criminales tienen tanta vía libre para delinquir.

Hace poco estaba viendo un documental de un extranjero que hizo un reportaje sobre las bandas de explotación sexual y drogas en el Santa Fe y otros barrios y localidades. Es realmente espantosa la facilidad con la que cualquiera puede contratar a un sicario para quitarle la vida a una persona.

Galán es un hombre moderado que no había tenido nunca un cargo de administración de gobierno. Bogotá y sus problemas son gigantescos y su modelo de administración en otros temas es bueno. Es un gobernante en el que los ciudadanos se sienten tranquilos y ha tomado decisiones impopulares pero necesarias en infraestructura y movilidad. En seguridad en todo caso es evidente que está quedado y su gestión en ese sector ya no es aceptable.

Si asesinaron a un político como Miguel Uribe con escoltas y con las consecuencias de esa decisión, hoy cualquier ciudadano de esta ciudad que amamos y en la que apostamos está en riesgo real.

No se camina tranquilo, no se vive tranquilo y no se trabaja tranquilo. Galán se está jugando su legado. Será el alcalde del Metro, sin duda. Pero también puede ser el alcalde de una ciudad en la que solo se pudo vivir con miedo. Ya es hora de soluciones de fondo, señor alcalde.

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Carlos Fernando Galán - Bogotá - Seguridad