Analistas 07/12/2016

La economía ha tocado fondo

Santiago Castro Gómez
Expresidente de Asobancaria

Con la publicación realizada por parte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) el viernes pasado, ya se tiene un balance más completo en materia de crecimiento económico. 

Esto para dilucidar mejor los efectos de la coyuntura sobre la actividad productiva en este año y avizorar lo que podría ocurrir el próximo. 

La última información sobre los componentes de la demanda agregada fue ilustrativa en señalar cómo la economía ha venido afrontando diversos choques que conllevaron al sorpresivo dato de crecimiento de 1,2% real durante el tercer trimestre de este año.

Como se preveía con los resultados de la actividad productiva, las cifras publicadas hace menos de una semana evidenciaron un hecho que no se presentaba desde 2009: la contracción de la demanda interna. Este retroceso bordeó  1% anual y si bien ratificó lo que se esperaba sobre el bajo crecimiento del gasto del Gobierno por cuenta de la estrechez fiscal, volvieron a generarse ciertas alertas sobre la dinámica en el consumo de los hogares y en especial de la inversión. 

La inversión decreció de manera importante, específicamente 7,3% real anual. 

Retroceso que estuvo altamente influenciado por las menores compras de bienes destinados al transporte, maquinaria y equipo. Una señal que abre la discusión si la economía ha tocado fondo en materia de crecimiento económico, o si por el contrario, seguirá profundizando su proceso de desaceleración y poniendo en serio riesgo su nivel potencial de mediano plazo.

Ahora bien, a pesar que el comportamiento de la demanda fue una sorpresa negativa, el balance de riesgos para la economía colombiana permite inferir que la economía si ha tocado fondo. La trayectoria de la inflación, las mejores perspectivas sobre las cotizaciones del crudo por cuenta del acuerdo reciente entre los principales países productores, y la superación de coyunturas particulares como el paro camionero, abre la posibilidad de estimar un mejor, aunque moderado, cierre de año. 

Sin embargo, para garantizar que de cara a 2017 se consolide la recuperación económica, existen varios desafíos de gran calado que se deberán afrontar en el corto plazo. 

Un reto importante proviene de la política monetaria. 

La magnitud y velocidad con que actúe el Banco Central en materia de tasas de interés podrá darle un aire renovado a la demanda interna para que comience su proceso de reactivación. De allí que sea más temprano que tarde el inicio de recortes en la tasa de interés de política monetaria. Dicho ciclo de recortes no solo será posible gracias a las menores presiones inflacionarias que ya se dan por descontadas, sino por el acelerado ajuste del déficit en cuenta corriente que viene exhibiendo la economía. 

Otro reto proviene del frente tributario. 

Aunque la regla fiscal ha jugado un papel importante en materia de gasto público y endeudamiento, al tiempo que preserva la confianza de los inversionistas internacionales, el país deberá cerrar el año con una reforma tributaria que logre incrementar los ingresos de la nación y así poder cumplir la meta de déficit fiscal en los próximos años. 

Es fundamental que el país evite llegar a situaciones de elevado estrés en la consecución de recursos externos debido a un posible escenario de pérdida en su grado de inversión. Ese es un costo que con creces superaría los inherentes a la reforma tributaria. 

 A su vez, es indispensable que la reforma tributaria permita la recomposición y fortalecimiento de la inversión, pues es esta el principal motor de crecimiento de mediano y largo plazo.

En síntesis, si bien la economía colombiana parece haber tocado fondo con la primera contracción de la demanda interna en siete años, en prospectiva la economía debería empezar su proceso de reactivación de aquí en adelante. 

La hora cero para que las acciones correspondientes se encaminen en dicho propósito debe estar ya próxima, sino inmediata, razón suficiente para que prime el buen criterio para mantener la responsabilidad macroeconómica.