Analistas 07/06/2023

Regreso al pasado

Santiago Castro Gómez
Expresidente de Asobancaria

Hace 27 años era un joven congresista deliberando apasionadamente para evitar que la plenaria de la Cámara de Representantes precluyera el proceso contra Ernesto Samper por la recepción probada de dineros del Cartel de Cali para su campaña presidencial. Hoy, en medio del mayor escándalo político desde entonces, la historia se repite. Otra vez es alguien muy cercano al Presidente, en este caso el exembajador en Caracas, Armando Benedetti, quien prende el ventilador, y habla de entregas el año pasado de $15.000 millones a la campaña de Gustavo Petro a la Presidencia.

Su procedencia pareciera ser oscura y criminal, y de ser cierta, no está reportada en la contabilidad. Gravísimas las consecuencias para la legitimidad del actual gobierno. Ya tuvimos un abrebocas con la supuesta entrega de dineros del narcotraficante López Sierra al hijo del mandatario, Nicolás Petro, quien fungía como gerente de la campaña en Barranquilla. Las denuncias a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes no se han hecho esperar y tanto Federico Gutiérrez como el senador Miguel Uribe hicieron lo propio.

Lo que sigue será peor. Esta es la clase de escándalos de la que los gobiernos no se recuperan. Lo marcará por el resto de su cuatrienio. Conociendo a Petro, va a revirar y negar todo, como ya lo está haciendo. Pero su ambiciosa y radical agenda empezará a languidecer a menos que redoble esfuerzos por conseguir mayorías de congresistas al menudeo, con un altísimo costo moral y fiscal. Eso ya lo vivimos también con Samper en el 8.000, con una grotesca y descarada compra de votos legislativos.

Otra estrategia de Petro será convocar a sus huestes a la calle para presionar su agenda y defenderse del imaginado “golpe blando” que le están haciendo. No le va a quedar nada fácil. De por sí, sus convocatorias han resultado en pobres congregaciones, eclipsadas por las mareas convocadas por la oposición. Por otro lado, el Petro de ahora es un mandatario con una aprobación de solo 33,8% según Invamer, cuya medición fue hecha incluso antes de estallar los últimos escándalos.

El hecho es que son demasiadas pistas con demasiada plata, y todo apunta al círculo más íntimo del Presidente. El mismo que contaba fajos de billetes bajo una luz tenue en un video de años atrás. Hoy, el proyecto de Paz Total y las múltiples visitas a Maduro, parecieran ser el reflejo de una inconfesable deuda de campaña. Mientras tanto, la violencia disparada y la economía estancada. Ante esto, ya no es posible ser espectador y es nuestro deber hacerle frente este 29 de octubre al Pacto Histórico, con su agenda destructiva e ideologizada, y a sus socios políticos que transaccionalmente la han habilitado.

Al igual que hace 27 años, asumo el compromiso de luchar por los valores y los principios democráticos y participaré en el debate electoral de este año, por lo cual esta será, con mucho pesar, mi última columna. Agradezco inmensamente a La República por este espacio libre donde di rienda suelta a mis pensamientos sobre economía y política sin censura alguna. Me despido con la convicción de que lograremos una Colombia mejor gobernada, construida desde las regiones.

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