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Conectamos bien. Convertimos mal.

Santiago Jiménez Londoño

El Índice Departamental de Competitividad 2026 mide los 32 departamentos y Bogotá con trece pilares. El mejor puntaje en adopción TIC es 8,83 sobre 10. El mejor en innovación es 5,15. Ningún departamento lo supera. Veintitrés están por debajo de tres.

Conectamos bien. Convertimos mal.

El ranking lo encabeza Bogotá, seguida de Antioquia y Valle del Cauca. Pero la brecha que importa no separa a unos departamentos de otros. Separa lo que tenemos de lo que hacemos con ello, y atraviesa por igual a los que van adelante. El tercer puesto en innovación se alcanza con 4,40. El podio también está bajo.

Hay un hallazgo que existe porque alguien decidió medirlo. El IDC 2026 rehízo su subpilar de investigación e incorporó la sinergia de la investigación, que mide qué proporción de sus publicaciones tuvo dos o más actores del ecosistema. No pregunta cuánta capacidad hay instalada. Pregunta cuánta conversa entre sí.

Un indicador nuevo no describe un problema viejo. Lo revela.

El IDC es el mejor diagnóstico que tenemos para saber dónde estamos. Noventa y tres indicadores, treinta fuentes oficiales, un recálculo que permite comparar con 2025. Si usted dirige una empresa, el perfil de su departamento debería estar sobre la mesa antes del próximo plan de inversión.

Martha Nussbaum ordenó esto en Crear capacidades. Los recursos son lo que se tiene. La capacidad es lo que se puede hacer. El funcionamiento es lo que se hace. Dentro de la capacidad introduce la distinción que importa. Hay capacidades internas, las que un sujeto desarrolló, y capacidades combinadas, esas mismas sumadas a las condiciones sociales, políticas y económicas que permiten ejercerlas.

Tener la aptitud no basta. Tener el entorno tampoco. Y lo que aparece cuando ambas coinciden no es el resultado. Es la oportunidad de producirlo.

La fibra óptica es condición externa. El equipo que sabe qué preguntarle a un dato es capacidad interna. Llevamos una década comprando una sola mitad.

Ahí entra la transformación digital, que no es un pilar más del índice. Es el factor de conversión. Traduce dotación en resultado, y por eso comprar licencias no mueve rankings.

Tres movimientos sirven en cualquier sector y cuestan poco. Construya el índice de su empresa, cinco indicadores medidos cada mes, antes de contratar nada, porque sin línea base ninguna inversión es evaluable. Mida sinergia y no solo capacidad, cuántas decisiones cruzan dos áreas, porque los cuellos de botella rara vez son técnicos. Y digitalice el proceso que produce la queja repetida, no el que luce bien en junta.

Aquí la inteligencia artificial deja de ser opcional. Ningún departamento cerrará la distancia entre 8,83 y 5,15 tendiendo más fibra. Esa distancia es de conversión, y la IA es hoy la tecnología de conversión más rápida. Toma datos que ya se recogen, procesos que ya operan, decisiones que ya se toman, y les cambia velocidad y criterio. No reemplaza la capacidad interna. La multiplica donde existe.

Lo que no se mide no se gobierna. Y lo que no se convierte, no compite.

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