Analistas 23/10/2026

El miedo a la IA no frena el riesgo: frena la productividad

Santiago Jiménez Londoño
Economista, MsC en Ciencias Naturales y Matemáticas y Doctor en Filosofía
Síganos y léanos en Google Discover

En 2025, la economía colombiana creció 2,66%, y de esos puntos apenas 0,75 los aportó la productividad total de los factores, según el Dane; el resto salió de sumar más trabajo y más capital, de hacer más de lo mismo con más gente y más máquinas, no de hacerlo mejor. Un país que crece así tiene el techo cerca.

Y justo cuando llega a las empresas una de las pocas tecnologías que prometen mover esa cifra, la convertimos primero en amenaza. En el Barómetro de Riesgos 2026 de Allianz, la inteligencia artificial es hoy el principal riesgo empresarial de Colombia, y en el ranking global saltó del décimo al segundo lugar en un solo año.

El miedo no detiene la adopción, la deja a medias. El mismo informe reconoce que la mayoría de las organizaciones sigue en pilotos y que apenas un grupo pequeño empezó a escalar. Y un piloto no le mueve la productividad a nadie.

¿A qué le tememos, exactamente? Depende del año. Durante dos años, el temor fue quedarse atrás; en 2026, según la encuesta de Harris Poll para Dataiku entre 900 CEO de grandes corporaciones globales, 65% teme más invertir de más que invertir de menos, y 51% ya aplazó iniciativas por incertidumbre regulatoria, frente a 37% del año anterior. El miedo cambió de lado; la parálisis se quedó donde estaba.

El jurista estadounidense Cass Sunstein pensó este problema para la regulación sanitaria y ambiental en “Leyes de miedo”, y su argumento le sirve entero a una junta directiva. Cuando hay riesgos en todos los lados, la precaución tomada en serio prohíbe actuar, prohíbe no actuar y prohíbe todo lo que queda en medio, así que no orienta nada. Si aun así parece orientar, es porque pesa más el peligro fácil de imaginar, como el algoritmo que destruirá empleos, que el peligro sin imagen: todo lo que se dejó de producir.

Ese costo sin imagen es la productividad que no llega. La propia aseguradora, que vive de calcular riesgos, advierte que quedarse en piloto también es un peligro, porque la inversión y las expectativas suben mientras el valor puede no llegar nunca.

¿Hay que perder el miedo, entonces? No, y Sunstein tampoco lo pide; pide que los fines legítimos de la precaución se persigan con métodos que sí funcionen, y en una empresa ese método se llama gobernanza de datos y de algoritmos. Pero apenas uno de cada tres encuestados en el barómetro pone entre sus tres prioridades una gobernanza robusta de los aspectos éticos de la automatización, incluidos la privacidad y el desplazamiento laboral.
Se teme mucho y se gobierna poco.

¿Cuánta productividad dejó de ganar su empresa este año por esperar, y quién en su comité lo midió? Salir de la parálisis exige asignar un responsable a cada iniciativa, escribir desde el inicio el criterio para escalar o detener un piloto y poner la inacción en la matriz de riesgos.

El miedo avisa, pero no decide. Y un país que necesita producir mejor no puede seguir confundiendo la espera con la prudencia.

TEMAS


Inteligencia artificial - Tecnología - Índice del Miedo