Analistas 18/07/2026

Japón: una oportunidad de oro en Asia-Pacífico

El nuevo Gobierno tiene la oportunidad de oro de convertir una negociación inconclusa durante casi catorce años en el punto de partida de una verdadera estrategia comercial de Colombia hacia Asia-Pacífico. Finalizar prontamente el Acuerdo de Asociación Económica (EPA) con Japón debe ser el primer paso para recuperar credibilidad internacional, mejorar el acceso de nuestros exportadores, atraer inversión y abrir el camino para el ingreso al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (Cptpp), como plataforma de inserción de largo plazo en la región.

La negociación del Acuerdo con Japón comenzó durante el gobierno Santos, cuando se lograron grandes avances, pero, desafortunadamente, no se concluyó el proceso. En el gobierno Duque se retomaron las conversaciones y, cuando ya parecía haberse alcanzado un balance final, en medio de la pandemia de covid-19, el Gobierno no logró conciliar algunos intereses defensivos particulares con la ventaja estratégica para el país, lo cual volvió a impedir el cierre.

En el gobierno Petro, como en muchas áreas, no pasamos de los anuncios; en este caso, de reactivar las negociaciones, sin acción efectiva alguna.

Las negociaciones comerciales no pertenecen al gobierno que las inicia ni al que eventualmente las pone en vigor.

Son políticas de Estado que, cuando se mantienen, redundan en beneficios efectivos para el país. Así ocurrió con los acuerdos negociados durante la administración Uribe con Estados Unidos, Canadá, Efta y la Unión Europea, que entraron posteriormente en vigor durante el gobierno Santos.

El nuevo Gobierno debe aprovechar el ímpetu con el que llega para modificar la pobre agenda de relacionamiento internacional de los últimos cuatro años. En el caso de Japón, desde agosto próximo se deben identificar los asuntos pendientes, definir las posiciones internas y establecer un cronograma de cierre. Colombia no necesita otro anuncio de reactivación ni nuevas reuniones sin una meta definida, sino la decisión política de concluir el proceso.

Para lograrlo será necesario un eficaz trabajo de engranaje entre la voluntad política de la Presidencia, el apoyo de la Cancillería en la relación bilateral, el liderazgo del Ministerio de Comercio, que dirige la negociación y coordina con las demás entidades y con el sector privado, y el trabajo de la Embajada en Tokio, que facilita la interlocución e identifica aliados relevantes. La recuperación de las capacidades técnicas de las entidades será también una condición necesaria.

Después de que el presidente Trump decidiera, durante su primera administración, retirar a Estados Unidos del TPP, antecesor del Cptpp, Japón asumió un liderazgo fundamental para que el acuerdo pudiera entrar en vigor entre los demás miembros. Hoy es un actor central en la arquitectura de integración económica de Asia-Pacífico y uno de los principales defensores de un comercio internacional basado en reglas.

Colombia está llegando muy tarde a este escenario, mientras competidores como Chile, México y Perú nos llevan una amplia ventaja en su relacionamiento bilateral y regional. Los tres son miembros del Cptpp y cuentan también con acceso preferencial al mercado japonés.

Costa Rica concluyó sustancialmente su negociación de ingreso al bloque y Uruguay se encuentra negociando la suya. Este es, pues, el momento preciso para recuperar el tiempo perdido y concluir el Acuerdo con Japón. Esto permitiría mejorar las condiciones de acceso para sectores con posibilidades reales, atraer inversión japonesa en áreas estratégicas e insertar a Colombia en cadenas de valor que diversifiquen nuestras exportaciones y aumenten la sofisticación de las ventas externas.

La tarea no termina con la firma. El Gobierno puede negociar mejores condiciones de acceso, pero corresponde al sector privado utilizarlas. Será necesario trabajar mancomunadamente desde ahora en los requisitos sanitarios y técnicos, la calidad, la trazabilidad, la logística y el conocimiento del mercado japonés. De poco sirve un acuerdo ambicioso si las empresas colombianas no están listas para aprovecharlo. El Cptpp reúne a doce economías de Asia, América y Europa, cerca de 580 millones de habitantes y alrededor de 14% del producto interno bruto mundial.

Es uno de los bloques comerciales más influyentes por el tamaño de sus mercados y la profundidad de sus reglas sobre bienes, servicios, inversión, comercio digital y cadenas regionales de valor. Constituye la mejor plataforma disponible para conectar a Colombia con Asia-Pacífico y complementar nuestro relacionamiento comercial con América y Europa. Formar parte del Cptpp no depende únicamente de presentar una solicitud. Requiere el consenso de sus miembros, demostrar la capacidad de cumplir sus reglas y negociar las condiciones de acceso a los mercados.

Por eso, la meta para el próximo cuatrienio debe ser concluir y comenzar a implementar el EPA con Japón, realizar las adecuaciones internas necesarias, construir el respaldo de los miembros del Cptpp y dejar formalmente en curso el proceso de ingreso de Colombia.

El legado en política comercial del nuevo Gobierno debe medirse por su capacidad para transformar una negociación aplazada durante casi catorce años en una estrategia duradera de inserción en Asia-Pacífico: concluir el EPA con Japón, lograr que los exportadores lo aprovechen, atraer inversión y dejar en marcha, de manera seria e irreversible, el proceso de ingreso de Colombia al Cptpp.

TEMAS


Japón - Ministerio de Comercio, Industria y Turismo