Causalidad Vs casualidad: 50 Años de macro-econometría
Tras el choque petrolero de 1973, ocasionado, como ahora, por restricciones de oferta petrolera desde el Medio Oriente, se revivió el interés por descifrar el sentido de la causalidad primaria, por ejemplo, entre dinero e inflación. Durante 1950-1970 había primado la idea de que “la inflación era en todo momento y en todo lugar un fenómeno monetario”, al decir del Premio Nobel de Economía de 1976, Milton Friedman.
Sin embargo, la aceleración inflacionaria de este periodo, reforzada por el segundo choque petrolero de 1979, ponía de presente que la inflación también se aceleraba y se propaga por los llamados “choques de oferta”, en este caso debido a la escasez petrolera. Así mediaran en la aceleración inflacionaria la validación de mayor dinero en circulación y/o el pago de salarios más elevados, era claro que prima facie había sido la restricción petrolera orquestada por la naciente Opep la causante de una inflación que llegaría al 15% anual en los EE.UU.
Se requirió la mano dura de Paul Volcker en la FED, elevando drásticamente sus tasas de interés y restringiendo en paralelo el dinero circulante ampliado (M2), para que finalmente la inflación cediera hacia valores de 4% en 1988. Y también quedó claro, gracias al Premio Nobel Edmund Phelps de 2006, que, en adición a la restricción monetaria, también era indispensable evitar la validación de precios por la vía de restringir los ajustes salariales. De no ocurrir así, lo que se generaba era una “ilusión monetaria”, donde se empinaba la inflación, sin lograr una verdadera expansión que absorbiera más mano de obra y redujera el desempleo.
Sin lugar a dudas, esta retroalimentación de precios-salarios-dinero complicaba seriamente el entendimiento de los ciclos económicos de cara a los años 1980-1990. Fue allí cuando apareció la genialidad de Christopher Sims, Premio Nobel de Economía de 2011, quien falleció en marzo de 2026 a sus 83 años. Sims postuló que la macroeconometría tradicional, en repetidas ocasiones, se fundamentaba en “causalidades” no comprobadas explícitamente con macrodatos. Luego, imaginar la causación de X sobre Y, además de tener sentido teórico, requería su comprobación. Para ello, Sims escribió desde la Universidad de Minnesota sofisticados paquetes econométricos (Rats) para dilucidar también “la retroalimentación” entre precios-salarios-dinero, etc. Y, además, ideó ingeniosas técnicas para medir los efectos intertemporales entre las variables (el método de “impulsos-respuestas”).
Sims fue un importante líder en el debate macroeconómico que se estableció entre el “fresh-water”, proveniente de los grandes lagos que rodeaban las universidades de Minnesota, Michigan e Illinois (incluida Chicago), vs. el “salt-water”, proveniente de la Costa Este de los EE.UU., liderada por Harvard, Mit y Rochester. Durante 1980-2000 se viró hacia una constructiva síntesis entre los modelos keynesianos (enfatizando temas fiscales y laborales), de una parte, y los modelos monetaristas (con énfasis en canales de transmisión financiera), de otra parte.
Tras 25 años de expansión de estos métodos macroeconométricos, puede concluirse que esa “síntesis” promovida por Sims ha generado una sana mezcla entre postulados teóricos y la comprobación empírica. Esta última permite sustentar cuáles de las variables las determina el modelo en cuestión (endógenas) y cuáles son provistas por las autoridades económicas (exógenas, por ejemplo, el gasto público o el nivel de las tasas de interés del banco central).
Hoy me doy cuenta de lo afortunado que fui al estar cursando mi doctorado en la Universidad de Illinois, precisamente en la coyuntura 1985-1987, y cerca de la Universidad de Minnesota, cuya influencia era notoria por el liderazgo de la dupla Sims (el práctico) y Sargent (el otro Premio Nobel, con inclinaciones más teóricas). Resulta que el programa Rats salió a circulación por esos años y se hizo popular en la zona “fresh-water”, y en la Universidad de Illinois fue Pablo Molina quien lo auspiciaba, y yo uno de sus beneficiarios, tal como lo he detallado en mis Memorias (“Educación Continua”, 2024, Editorial Tirant).
Gracias a ello dejamos atrás la “casualidad” y nos enrutamos por la vía de establecer “causalidades” empíricas entre las grandes variables macroeconómicas de Colombia, produciendo el primer modelo de Vectores Autorregresivos para Colombia (publicado en la Revista Uniandes-Desarrollo y Sociedad años más tarde).
También fue ese un momento importante de desarrollos del enfoque de “series de tiempo”, donde se postulaba, frente a la tradicional econometría de mínimos cuadrados, que cualquier serie puede descomponerse entre sus promedios autorregresivos y las medias móviles intertemporales. Estos son los conocidos Arima o los Arima-x, donde estos últimos incluyen como variable X los postulados teóricos que el propio Sims concluía eran fundamentales para establecer un modelo macrofundamentado.
Pues bien, en este enfoque los protagonistas eran los 3 mosqueteros de las series de tiempo: Granger, Sims y Newbold. Los dos primeros obtendrían Premios Nobel por estos aportes (también), y el tercero era un profesor inglés que sembró en Granger el enfoque Box-Jenkins. Newbold también enseñaba en la Universidad de Illinois a mediados de los años ochenta y ello reforzaba la econometría de series de tiempo, aunque, por razones que desconozco, se alejó de su dupla con Granger, sin alcanzar Newbold las “mieles” del Premio Nobel de Economía.