Analistas 19/01/2026

Desempeño renta fija y déficit fiscal en Colombia

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

A lo largo de 2025, se fue evidenciando la irresponsabilidad fiscal del gobierno Petrista. Primero, su inexperimentado Min-Hacienda invocó inexistentes cláusulas de escape referidas a la Regla Fiscal, lo cual condujo a que el FMI retirara el apoyo financiero de la línea contingente (IMF, 2025, “Country Report” Sept.). Segundo, el Mhcp presentó, en julio-2025, un desbordado presupuesto que aspiraba a gastar hasta 27% del PIB frente a un histórico de 25% del PIB. Esto dejaba en evidencia que se tenía un desfinanciamiento público de 3% del PIB. Y, tercero, en vez de moderar el gasto público y promover la inversión privada, para superar el grave problema de “crowding-out” resultante de elevadas tasas de interés reales hasta de 6% real en sus nuevas colocaciones de TES, el Petrismo se apertrechó para el año electoral expandiendo arbitrarios subsidios y oscuras contrataciones.

Creyó el Petrismo la solución estaba en la “declaratoria de emergencia económica”, sin que existiera ningún hecho sobreviniente. El dictamen de los mercados ha sido contundente: en diciembre 2025, la calificadora Fitch degradó los TES-Colombia, emitidos en moneda extranjera, a dos niveles por debajo de grado de inversión y S&P pronto obraría en igual sentido. Se teme que pronto degradarían también los pagaderos en moneda nacional.

Dado que las perspectivas fiscales de Colombia apuntan a repetir, en 2026 y por tercer año consecutivo, niveles de déficit cercanos a 7% del PIB y un balance primario (déficit antes de intereses) de -2% del PIB, el financiamiento de los TES en la parte larga de la curva (10-15 años) han mostrado deterioros de +100 a +150 pbs, bordeando ahora tasas cercanas a 13%. Frente a una inflación de 5%, esto implica oneroso costo fiscal de 8% real en el financiamiento público, muy superior a 4% histórico.

Y, a finales del 2025, se tuvieron sorpresivas colocaciones de TES a 13%, pagaderos en dólares, y por abultados montos de US$6.000 millones. Para añadir sal a la herida, esa colocación se adjudicó sin debidas pujas a un único oferente, lo cual amerita una minuciosa investigación por parte de la CGR y Procuraduría. Así que los “juegos pirotécnicos” de diciembre de Crédito Público terminaron agravando problemas de exigua caja y han encarecido el financiamiento público, así en registros contables de 2025 aparezcan ficticios alivios de 0,3% del PIB. Y no contentos con todos estos daños, el gobierno reajustó el SML en 23% para este nuevo año, lo cual estará presionando el gasto público operativo (salarios y pagos pensionales) entre +0,4% y +0,7% del PIB, según el Carf (2026) y JPMorgan (2025).

Gráfico LR

El gráfico adjunto ilustra cómo la rentabilidad obtenida por tenedores de títulos TES-10 Años (incluyendo allí el efecto de duración-media) se fue deteriorando a lo largo del 2025, pasando de 18% anual a inicios de ese año hacia desastrosas pérdidas de -1,8% anual al cierre del año pasado. Por eso sorprende también la necia propuesta del gobierno de forzar a los ahorradores de pensiones obligatorias a liquidar sus portafolios en renta variable del exterior y traerlos para invertirlos en TES-10 años. Además, dicha liquidación estaría ocurriendo precisamente cuando el buen desempeño de 16% en acciones del S&Poors-500 se ve mermado por una apreciación cambiaria de 12% anual durante el último trimestre de 2025. ¿Qué sentido económico tiene entonces para los ahorradores de las AFPs repatriar sus recursos invertidos en acciones del exterior y volcarlas a portafolios TES con pérdidas?

Nótese en el mismo gráfico que las rentabilidades de los TES a dos y cinco años también fueron castigadas a lo largo de 2025; las rentabilidades de los TES cinco años fueron descendiendo de 15% a 3% anual, mientras que las de TES dos años lograron defenderse de mejor manera al caer tan solo de 12% hacia 7,5% anual al finalizar 2025. Las afugias de caja del Mhcp explican ese mejor comportamiento en horizontes de corto plazo, sabiéndose que los depósitos de la Tesorería-Mhcp en el BR fueron cayendo de los niveles históricos de $30 billones a cerca de $10 billones (cerca del mínimo operativo gubernamental). Hasta que ocurrió “el pánico de desfinanciamiento” al cierre de 2025 y llevando a Crédito Público a forzar las colocaciones a tasas tan elevadas como 13% en dólares (antes explicada).

El otro elemento que ha gravitado negativamente sobre la rentabilidad de los TES tiene que ver con la imposibilidad del BR de haber continuado reduciendo su repo de 9,25% hacia una expectativa de 7,5%. Esto debido a que los excesos de gasto público y las exageradas alzas en el SML (por tercer año consecutivo) han generado una inercia inflacionaria que dejó la inflación en 5,1% al cierre de 2025, cifra prácticamente igual a la observada en 2024.

Actualmente, las expectativas de inflación para el cierre del 2026 han escalado a la franja 5,5%-6% respecto de la esperanza que se tuvo a mediados de 2025 de lograr reducirla hacia 4,5% en diciembre-2026. Así que la reacción mas probable es que el BR tenga que elevar nuevamente su tasa repo hacia 10% en los próximos meses para intentar anclar las expectativas de inflación y el nuevo gobierno de agosto-2026 tiene la crucial responsabilidad de reducir rápidamente el déficit fiscal por debajo de 5,5% del PIB.

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