Educación, liderazgo y síndrome de “tarde de domingo”
La aceleración del desplazamiento laboral a manos de “hiperescaladores” (tipo Anthropic o Palantir), que consolidan conocimiento a partir de la inteligencia artificial (I-A), está forzando a los establecimientos de educación superior a acoplar su oferta educativa. El grueso de las universidades ahora tiene claro que la especialización temprana en el pregrado puede resultar en una “trampa laboral”, pues esos hiperescaladores ya están supliendo muchas tareas para las cuales se habían formado los tradicionales abogados, economistas o administradores: compiladores de información.
Montar un caso con datos históricos ante un juez ahora lo preparan un par de abogados, en vez de 15 de ellos; recopilar gráficos y series de variables macro es tarea que rápidamente realiza ChatGPT bajo el comando de un par de recién graduados, en vez de los 10 economistas que aspiraban a formarse en centros de investigación; y el Copilot de Microsoft ágilmente le organiza a un par de asistentes, analíticamente, toda la información comercial (incluyendo el historial de emails-WhatsApp) requerida para que en la reunión del próximo lunes se le presente al cliente la nueva estrategia de negocios.
Los clientes que contratan abogados, economistas o administradores saben bien del incremento en productividad laboral resultante de la I-A y ajustan drásticamente a la baja los cánones reconocidos a los consultores, forzando a estos a reducir el número de contrataciones. De esta manera, solo los universitarios más destacados quedarán haciendo el aprendizaje analítico, piedra angular de su futura carrera profesional.
El mantra laboral de las nuevas generaciones es: “… winner takes all”; y el resto enfrenta una amenaza constante de desplazamiento por I-A, debiendo ingeniarse nuevas tareas, con frecuencia alejadas de la formación recibida en el pregrado. Llevamos cerca de 15 años en los cuales la valoración de mercado del “cartón de pregrado” ha venido declinando a nivel global, y la paga laboral, que duplicaba la de un simple bachiller, ha caído de +100% (doble del salario) a tan solo 25%. Y sondeos recientes en los EE.UU. indican que solo 25% de los graduados dice estar realizando trabajos relacionados con sus carreras.
Luego, las universidades deben trabajar en paralelo los temas de “pertinencia educativa” y “aprender a aprender”, con focos modulares, más que la tradicional formación de carreras especializadas. Estas son las verdaderas soluciones a este cambiante mercado laboral, y muchas universidades bien lo saben, pues han virado hacia un sistema de “certificaciones modulares” a medida que se avanza en los cursos del pregrado.
La demanda laboral de corte empresarial ahora examina la resultante de combinar las habilidades en el plano técnico (IQ) con las de relacionamiento social (EQ, “emotional intelligence”). Por ejemplo, en el gráfico adjunto se observa en la esquina superior izquierda cómo las funciones de un CFO a la hora de concretar “fusiones & adquisiciones” exigen gran destreza técnica y de relacionamiento social; luego, esas tareas difícilmente serán reemplazables por la I-A. En la esquina superior derecha figuran los científicos, quienes se pueden “dar el lujo” de aplicar en su trabajo poco de EQ, pues su IQ solía ser insustituible (ver Clavijo, 2025, “Fintech, Finternet…”, Ssrn).
En cambio, las tareas de asignaciones de corretaje en créditos o seguros se están automatizando rápidamente, pues el relacionamiento social requerido allí es muy bajo. Estas tareas de apoyo a consumidores o de vigilancia son fácilmente automatizables, lo cual torna de bajo valor las labores de compilación y análisis de datos. Empero, muchas tareas de bajo contenido técnico requieren alto contenido social, como el cuidado de ancianos o las labores domésticas; luego, estas prevalecerán, así como el curioso caso de los “irremplazables plomeros” (ver gráfico).
¿Qué deben hacer mejor las universidades a la hora de preparar estudiantes de pregrado para sus carreras profesionales? Deben sembrar la crucial semilla de la capacidad analítica “comprehensiva” (… sí, con “h”, es decir, conocimiento envolvente, interdisciplinario; ver Clavijo, 2023, “Educación Comprehensiva”, Editorial Tirant).
Los sondeos más recientes indican que la concreción de pasantías bien enfocadas es la base del éxito en las carreras, y dichas pasantías deben compaginar intereses profesionales con “enganche” en empresas que conduzcan a ello. Recuerdo que, en 1979, el profesor Ulpiano Ayala me “regaló” una valiosa media hora al entrevistarme para un cargo en el Cede-Uniandes y concluyó que me ofrecía el puesto, pero identificó correctamente que mi interés más claro estaba en temas de banca central y no en encuestas de hogares (que era su especialidad).
Una vez enganchados los jóvenes en el mercado laboral, combinando intereses con habilidades técnicas, se corre con mucha suerte si resulta que tu jefe te motiva, te inspira, te exige y te evita caer en la depresión que genera el síndrome de domingo en la tarde (… qué jartera “madrugar el lunes al trabajo”). Si tu jefe no te infunde admiración-motivación por lo que estás realizando en el trabajo, evita esa “trampa laboral” y mejor búscate un buen jefe-líder que te mueva la aguja para sacar lo mejor de ti.