Analistas 14/07/2026

Inflación, guerras y niños climáticos

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

En Colombia, el dato de inflación de junio de 2026 confirmó su tendencia alcista al registrarse en 6,1% anual (+1,3% en doce meses). Los rubros de servicios (7% anual) y alimentos (6,8% anual) son los de mayor preocupación, como resultado de las presiones de costos energéticos, ahora agravadas por el fenómeno climático de El Niño y la persistencia del conflicto en Medio Oriente.

En efecto, se calcula que la probabilidad de una grave escasez de agua durante este segundo semestre es de 75% y esto, además, nos toma con niveles de embalses promediando tan solo 80% vs. el 90% que nos habría permitido enfrentar de mejor manera estos retos en materia de costos energéticos alcistas. Como si fuera poco, el conflicto en Medio Oriente persiste y el tránsito de petróleo y combustibles procesados por el estrecho de Ormuz ha continuado perturbando los mercados, donde su cotización se ha vuelto a elevar de US$70 por barril de Brent hacia US$80 por barril durante este mes de julio de 2026.

En Colombia, ahora el promedio de analistas ubica la inflación cerrando 2026 en el rango de 6,5%-7% y para 2027 en el rango de 4,5%-5%. Por esta razón, el propio BR ha revisado sus pronósticos al alza y nos anuncia que el objetivo de lograr que la inflación regrese al rango de 2%-4% se ha postergado para 2028, dados los graves problemas de inercia inflacionaria (resultantes de exagerados reajustes en el SML y de la sobreexpansión del gasto público) y las presiones de costos energéticos, que ahora también afectan los rubros alimenticios.
En medio de estos desafíos macrofinancieros ha resultado esperanzadora la reunión que tuvieron el nuevo ministro de Hacienda, Miguel Gómez, y la Junta del BR. En ella, el vocero del nuevo gobierno ADLE-Restrepo expresó su beneplácito con esta tarea de control inflacionario, al tiempo que el Minhacienda del nuevo gobierno planea recortes de gasto por 2% del PIB y esboza una reforma tributaria estructural para 2027.

La idea central es asegurar una trayectoria descendente del déficit fiscal actual desde 7% del PIB hacia no más de 4% del PIB para 2028. También se requiere asegurar que el balance primario (déficit antes del pago de intereses) se reduzca de -3% del PIB hacia cero y, de esta manera, evitar que el indicador de deuda pública bruta/PIB continúe elevándose del actual 65% hacia 70%, pues esto eleva el rubro de pago de intereses por encima de 4% del PIB.
Se requerirá no solo una gran austeridad fiscal y mayor eficacia en el recaudo tributario, sino dar señales sólidas de revitalización de la inversión privada. Especialmente la enfocada en greenfields, que hagan florecer nuevos proyectos exportadores, en línea con lo que hemos venido sugiriendo en nuestro estudio Internacionalización Comercial desde el Atlántico (Fundesarrollo, 2025).

El problema inflacionario, por supuesto, no es solo de Colombia, pues ahora la Fed también ha expresado la probabilidad de alzas, en vez de recortes, dado que en EE.UU. la inflación headline bordea 4% y la subyacente, 3,4% anual. Comentábamos recientemente cómo el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, está teniendo que recoger las erradas ideas de Trump sobre reducciones en tasas y más bien plegarse a la visión de la mayoría de un directorio que ve altas probabilidades de tener que elevar su tasa repo de 3,75% hacia 4% antes de finalizar 2026, si la presión energética continúa.

La pregunta de fondo para el BR es: ¿acaso su reciente movimiento de la tasa repo hacia 12%, implicando una repo-real-core de 6% anual, ya resulta suficiente o no para contener la presión inflacionaria local de 6,5%-7% anual?

En el gráfico adjunto se observa que esta tasa repo-real-core tan solo es superada por Brasil, la cual se ha mantenido en el elevado nivel de 8,25%-9,25% anual a lo largo del difícil período 2024-2026. Gracias a ello, la inflación en Brasil logró reducirse de 10,1% en 2021 a 4,3% en 2025, pero en 2026 se ha vuelto a elevar cerca de 5% anual.

De allí la importancia de mantener en Brasil una repo cercana a 13,25%, donde su reciente descenso desde 14,75% ha sido muy criticado por el mercado, dada la persistencia inflacionaria. Nótese que allí se tiene una ardua lucha político-electoral entre Lula y el hijo de Bolsonaro. Y, ante el bajo crecimiento en Brasil, perfilándose hacia 1,6%-1,8% en 2026-2027, el clima político ha inclinado a su banco central a reducir moderadamente su tasa repo, aun con dicha persistencia inflacionaria.

Aunque en México también se tiene persistencia inflacionaria, elevándose de 3,7% hacia 3,9% en el último año, su tasa repo nominal fue reducida de 7,25% hacia 6,5%. Esto implica que su tasa repo-real-core ha descendido de 3,5% a 2,7%. Aunque este accionar algo ha ayudado a revitalizar su crecimiento del magro 0,5% en 2025 hacia un esperado 1,6% en 2026, México enfrenta ahora un problema de baja inversión, donde los problemas de ratificación de su Usmeca han generado incertidumbre que afecta su crecimiento de mediano plazo. Nuestro BR deberá entonces evaluar si, manteniendo la tensa postura monetaria actual, con una repo-real-core tan alta como 6%, resultará posible asegurar un descenso de la inflación en línea con el programa esbozado por el Minhacienda para 2026-2027 (arriba comentado).

TEMAS


Inflación - Fenómeno del niño - Embalses