La Regla Fiscal de Colombia: ¿tiro al blanco movible?

Sergio Clavijo - anif@anif.com

En abril de 2018, el Comité Consultivo para la Regla Fiscal (CCRF) divulgó sus nuevas directrices, relajando de manera contra-intuitiva y significativamente la trayectoria permitida de déficit del Gobierno Central (GC), particularmente durante el período 2019-2024.

En particular, el CCRF le está diciendo a la nueva Administración que (tranquilos) tendrán mayor espacio para gastar y/o menos preocupaciones por el estancamiento del recaudo en 14% del PIB, pues el déficit del GC ahora podrá elevarse de 2,2% del PIB a 2,4% del PIB en 2019; de 1,6% a 2,2% en 2020; de 1,4% a 1,8% en 2021; y de 1% a 1,5%; acumulando entonces una mayor laxitud fiscal del orden de 1,5% del PIB, con los consabidos deterioros en la mayor deuda pública así acumulada.

La intuición económica, respecto de una Regla Fiscal (RF) contra-cíclica como la que maneja Colombia, hubiera dictado un menor espacio para el déficit fiscal del GC, como resultado de los mejores precios del petróleo y del mayor crecimiento del PIB-real (respecto del período 2015-2017). Pero no, el CCRF “razonó” que las nuevas “brechas de producto” y de “precios del petróleo” lo que dictaban era una mayor holgura fiscal, inclusive desactivando esta última brecha al recurrir a decisiones (en nuestra opinión) en exceso discrecionales.

Más aun, Anif no termina de entender ni como esa mayor holgura fiscal (otorgada por el CCRF) habrá de beneficiar el “anclaje de la deuda pública” a futuro, ni mucho menos cómo es posible que esos mayores déficits ahora redunden en trayectorias de la deuda pública bruta que resultan inferiores a las del MFMP-2017.

Una RF contra-cíclica con menor brecha de producto y mayores precios de producto debería haber apretado la postura fiscal del período 2019-2022, pues los precios del petróleo estarían promediado US$65/barril-Brent en 2018 (+26% anual) y el PIB-real crecería en el rango 2,3%-2,5% en 2018 (vs. 1,8% en 2017). Pero no, ahora la convergencia del déficit hacia el -1% del PIB se aplazó de 2022 hacia 2027.

Así, estos ejercicios del CCRF y del MFMP se han convertido en un “tiro al blanco, pero con el blanco fiscal movible”.
Sorprende aún más que la calificadora Fitch (2018) hubiera aplaudido los resultados de ese ejercicio fiscal de mayores déficits del GC, bajo el peregrino argumento de que “ahora” la RF sí luce cumplible.

Esto simplemente viene a convalidar lo dicho por la Comisión de Gasto (2018) en el sentido de que el bajo recaudo (14% del PIB, tal como lo reconoce la propia CCRF) y la inflexibilidad del gasto publica a la baja harían muy difícil honrar dicha RF (a menos que se relajara, tal como acaba de ocurrir).

La propia Comisión de Gasto había dado a entender que una flexibilización de la RF tan solo debería ocurrir tras haberse adoptado reformas estructurales en los frentes tributarios, pensionales, laborales y de correctivos al “laberinto fiscal” por el cual ha venido transitando Colombia durante la última década.

En opinión de Anif, las directrices de la CCRF constituyen un gran error al estar convalidando mayor déficit fiscal y mayor deuda pública, sin haberse adoptado tales correctivos previamente. Con razón, ahora BNP Paribas (2018) nos advierte que Colombia requiere más que nunca dichas reformas estructurales para recuperar la credibilidad fiscal y evitar que “esa mayor talla de cintura no resulte en mayor obesidad fiscal”.

Anif ha venido mencionando que la actual RF presenta serias inconsistencias y por ello deberíamos migrar a una RF que se enfoque en lo que hemos denominado una “estrategia de Deuda Objetivo”.

Ello implica adoptar movimientos contra cíclicos en el déficit primario, de manera análoga a la estrategia de “Inflación Objetivo”, con miras a no desbordar el umbral de 60% del PIB en la deuda pública consolidada. Cabe recordar que actualmente la deuda pública consolidada se ubica cerca de 57% del PIB.

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