Poetas-Políticos, Principios DIE y Dineros Públicos
La primera señal de que Carlos Granes, el antropólogo colombiano radicado en España, estaba cocinando a fuego lento algo esperanzador, en la línea de ayudar a construir mejores democracias, apareció con su breve pero iluminante obra “Salvajes de una Época” (2019).
Allí postuló Granes dos profundas hipótesis, que logró sustentar convincentemente: i) el arte, supuestamente independentista, se ha volcado como instrumento de batalla política, lo cual tiene de bueno reemplazar la violencia física, pero de malo el borrar huellas ideológicas que confunden principios populistas (incluyendo los de fuentes socialistas con los fascistas); y ii) los “nuevos salvajes” buscan en el primitivismos la pureza “del nuevo ser humano”, ese soñado por el Che Guevara y que las revoluciones culturales forjaban a la fuerza con años de trabajos forzados. Su versión mas reciente es el “decolonialismo”, tumbando estatuas de conquistadores, y el pan hispanismo que rechaza a Occidente como su referente de progreso.
Pero lo curioso de esta última hipótesis es que ella implicaba intercambiar los papeles: mientras los intelectuales latinoamericanos iban a Europa a “educarse” en el Siglo de la Luces, los intelectuales europeos ahora buscaban en la “nueva izquierda” anti-institucional latinoamericana el cómo llegar a derrocar su establecimiento (siguiendo a Castro y Maduro). Era como revivir el caos de mayo-1968, solo que en esta ocasión se usaban todos los instrumentos a mano: el separatismo de vascos, gallegos y catalanes, junto con los “ocupas” que debían castigar a Wall-Street, tras la grave crisis hipotecaria de 2008-2015.
En el fondo, esa obra de 2019 era una breve pero profunda historia del arte latinoamericano al servicio de la lucha política, desde 1910 hasta 1975. Después vendría la fase moderna del mercado de lo artístico.
Allí detalla Granes la imbricación entre el populismo de Pancho Villa y Emiliano Zapata con los posteriores murales tipificando “el pueblo trabajador” imaginado por Rivera y la URSS; también ilustra el ideario de Mariátegui y Raúl Haya del Perú sembrando la semillas de “sendero luminoso”, todos atados al antimperialismo yanqui ideado por Rubén Darío, Nicaragüense, él también educado entre la elite europea. Y, por supuesto, el fascismo de Argentina inspiraría al campeón del populismo, el Peronismo que ha completado 70 años de estupidez económica.
Después Granes da un giro novedoso al relatar el mercantilismo del arte y la publicidad, donde los nuevos salvajes del “dadaísmo” producen “orinales” o “colgantes de botellas” que se valorizan (… de manera absurda). En esta fase los empresarios se convierten en artistas y, posteriormente, Granes los ve mutar de artistas a políticos.
La base investigativa de Granes es muy completa, pues cubre la literatura, la pintura, la escultura y hasta la arquitectura del Brasil golpista de los años sesenta (… dando origen a Brasilia). Y este acopio investigativo es el que finalmente, tras 10 años de trabajo, da a conocer bajo su exitoso libro “Delirio Americano” (2022).
Ahora Granes (2025 “El Rugido…) nos ha comprobado que no era autor de “un único libro”. En efecto, el grueso de sus muy leídas columnas solía hacer eco de su obra de 2022 y nos preguntábamos los lectores si en algún momento estaría produciendo algo aún más profundo y complementario. Y he aquí que lo ha logrado, pues plantea diversas reflexiones de actualidad, para entender el devenir político tan complejo que se vive actualmente (2015-2025).
Quiero compartir con los lectores reflexiones que permean el debate DIE: diversidad, inclusión y equidad, temas que vinieron a derrotar al partido demócrata y a elegir a Trump (2022-2028), pero que en las elecciones recientes de nov-2025 mueven nuevamente el péndulo político a favor demócrata.
Este debate arranca con el sonado caso del alcalde de NY, Giuliani, cuestionando la presentación de obras inspiradas en “nuevo Dadaísmo”, presentadas en el Museo de Brooklyn, en 1999. Como había dineros públicos en la financiación de dicho Museo, el alcalde decidió entrar a cuestionar dichos apoyos Estatales, ante obras que él encontraba pecaminosas y de bajo valor artístico.
Granes detalla el caso y posteriormente lo une con el apoyo político que Giuliani dio a Trump en su desastrosa intervención para evitar la posesión de Biden en enero-2020. Aunque Granes parece tomar partido a favor de la independencia del Museo, la verdad es que estando de por medio dineros públicos siempre cabe la posibilidad y la validez de entrar a cuestionar el objetivo y resultados del uso de tales dineros y esto ocurre al calor del péndulo político electoral.
Mi visión es que no cabe entrar a teledirigir ex - ante el objetivo mismo del arte, cuestionando la aplicación de los dineros públicos al arte, pero siempre será válido entrar a cuestionar ex - post sus alcances. Lo mismo está ocurriendo hoy con la asignación presupuestal en materia de investigación socio-económica, cuestionando la preeminencia de objetivos DIE en universidades Ivy-League, donde es válido cuestionar el llamado “wokismo puro-duro”.
En síntesis, se trata de un sano debate sobre la pertinencia y utilidad el uso de dineros públicos, especialmente en ciencias sociales y el arte, mas no en el campo de las ciencias básicas, donde se ha hecho un gran daño en tareas que toman años en fructificar.