Analistas 16/02/2026

Renta Variable (S&Poors-500) en 2025-2026

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

Era difícil llegar a concretar retornos de dos dígitos en el índice S&P 500 durante 2025 y, aun así, se logró una rentabilidad de 16% al cierre de dicho año. A lo largo del segundo semestre, dicho índice mostró una marcada recuperación tras el negativo efecto que tuvo la “guerra arancelaria” del primer semestre, llegando a descender hasta 18% durante enero-mayo de 2025.

De esta manera se ha completado un prolongado ciclo de buen desempeño en la renta variable de EE.UU., promediando retornos de 21% anual en el índice S&P500 durante 2023-2025. Tal desempeño estuvo halado por el excelente retorno de las acciones tecnológicas, llamadas Magníficas 7 (lideradas por Nvidia, Apple y Microsoft). Ahora bien, en el caso de inversionistas expuestos a la volatilidad peso-dólar, se tiene que en 2025 la valorización de 16% en el S&P 500 se vio mermada durante el último trimestre por la apreciación promedio de 12%, dejando entonces solo una rentabilidad de 4% para aquellos que no usaron coberturas cambiarias.

En particular, estas Magníficas 7 tuvieron rentabilidades de 23% anual en 2025 (en dólares), mientras que el resto del S&P 500 (no Magníficas 7) se valorizó 10% el año pasado. Y, durante el periodo 2023-2025, el liderazgo de las Magníficas 7 ha sido aún más evidente al registrar valorizaciones promedio de 47% anual, mientras que las no Magníficas 7 lo hicieron a ritmos de 8% anual, ver gráfico adjunto.

Se destacan, al interior de las Magníficas 7, rentabilidades de las acciones de Nvidia (con ganancias de 135% anual), Meta (antigua Facebook, 76% anual) y Alphabet (53% anual), impulsadas de manera particular por el auge de las tecnologías asociadas a la inteligencia artificial (IA).

Sin embargo, desde mediados de 2025 se ha estado poniendo en duda la sostenibilidad de este auge de las tecnológicas. Ahora los analistas tienen dificultades al pronosticar el desempeño de ese índice accionario para 2026. Si bien la rentabilidad de las firmas ha mostrado aguante y probabilidades de honrar crecimientos de 6%-8% anual en 2026, la relación precio/ganancia (RPG) del mercado accionario luce costosa a niveles de 27 para el índice S&P 500, vs. su promedio histórico de 23; y RPG de 40 en el caso de las acciones tecnológicas, vs. un histórico de 30. Si suponemos que el RPG del S&P 500 no se encarece más durante 2026, cabría esperar entonces una rentabilidad en el rango de 6%-8% para finales de 2026, cerrando dicho índice cerca de los 7.400 puntos.

Cabe señalar que las firmas atadas al mundo tecnológico (Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta, Tesla y Nvidia) han representado cerca de 35% del S&P 500; luego, allí está cifrado su “upside”. De una parte, estas firmas han concentrado el auge de costosas inversiones, pero resta por ver si será posible rentabilizarlas al cobrar más por el uso de la IA. Pero, ¿acaso no debería ser una advertencia el escalamiento de la relación inversión IA/utilidades, pasando de 80% a 200% durante 2024-2026? Esto significa endeudamiento del tamaño de sus utilidades en 2026, lo cual luce insostenible.

Recordemos el temerario paso de Apple al anunciar, en 2024, incluir acceso “gratis” a su IA, modificando su plataforma operativa. Pero la guerra arancelaria alteró sus planes de expansión por mayores costos de su eventual producción en los Estados Unidos. Aun si Apple incrementara significativamente el precio de sus próximos modelos, incluyendo tecnología IA, amortizaría mínimamente sus inversiones por esta vía. La rentabilidad accionaria de Apple ha promediado 15% anual en 2022-2025, pero esta es tan solo la mitad de la observada en el grupo de las Magníficas 7.

Nvidia ha sido la firma más beneficiada con la IA al propulsar la venta de sus “rápidos chips gemelos”, requeridos por las Magníficas 7 para poder hacer uso de la IA. Esto se ha reflejado en una multiplicación de 6 veces en el valor accionario unitario de Nvidia durante 2023-2025, y una rentabilidad accionaria promedio de 134% anual.

Tal vez la entidad con mejores perspectivas para mantener su valorización en el corto plazo es precisamente Nvidia, pues se apoya en la demanda masiva por sus valiosos procesadores. Pero hacia el mediano plazo Nvidia requeriría moverse a la fabricación directa de supercomputadores usando ese tipo de microchips, pues el auge de la IA luce incierto por su elevado costo energético.

Por el momento, Nvidia ha optado por una dudosa estrategia: salir a comprar firmas de importante tamaño que están demandando sus “procesadores paralelos”, con el propósito de mantener su demanda por ellos. Pero el problema es averiguar si esas firmas usuarias de los procesadores están o no rentabilizando la provisión del servicio de IA, sobre lo cual se tiene poca evidencia de mercado.

Esta estrategia de “financiamiento circular” (¿Lazy Susan?) oscurece entonces la evaluación de Nvidia como proveedor de chips avanzados al mezclar su negocio con la provisión de servicios tecnológicos, propiamente dichos.

Por eso, diversos analistas han comenzado a hablar de una “nueva burbuja tecnológica”, liderada por estas Magníficas 7, ahora contaminadas en sus negocios por los riesgos asociados a dicho financiamiento circular, que incluye importantes empresas como OpenAI, CoreWeave y SchedMD.

TEMAS


Bolsas - Inteligencia artificial - Mercados