Analistas 24/11/2025

Tendencia Inflacionaria: Agravándose en 2025-2026

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

La inflación de octubre-2025 resultó peor de lo esperado, al registrar 5,5% anual en la total y 5,3% en la subyacente (sin alimentos). Ambos registros han venido al alzas en meses recientes y se tienen perspectivas de cerrar superando el valor de 5,2% observado en 2024, ver gráfico adjunto.

Esta aceleración está teniendo negativos efectos sobre las expectativas inflacionarias de cara a un complejo 2026. Y, por esta razón, el Banco de la República (BR) ahora advierte que la “nueva cartilla” empieza a contemplar la necesidad de alzas en su tasa repo frente al 9.25% que ha mantenido a lo largo del 2025. Cabe recordar que este nivel nominal representa la apretada tasa real del 4%, muy superior al 1% real observado en Chile, aunque inferior al 9% real que tuvo que adoptar Brasil para contener también allí preocupantes impulsos inflacionarios.

De esta manera, el control inflacionario y la misma “estrategia de inflación objetivo” (exitosa durante el periodo 2005-2019) ha empezado a ser cuestionada de manera estructural, pues se han completado ya cinco años consecutivos (2021-2025) de pérdida de la meta de inflación-objetivo del 3% anual. Ahora se está validando el 5% anual de inflación como el referente de operación macroeconómica en Colombia.

Usualmente, romper esquemas de inflación alta, no deseados, ha requerido en la historia monetaria mundial generar una recesión a través de elevar la tasa repo real hasta provocar una marcada desaceleración en la demanda agregada (Clavijo y Vera, 2023, “Banca Central…”). A esta estrategia recesiva podrá verse abocado el BR, si es que el gobierno no se da por aludido en su culpabilidad al haber alimentado, en los últimos 3 años, las fuentes inflacionarias: primero, a través de excesos de gasto público que han elevado el déficit fiscal a preocupantes niveles del 7% del PIB; segundo, provocando exagerados reajuste del SML (desbordando en 4 pps, frente a lo que era recomendable según criterios de ganancias en productividad laboral). Ha sido patético que algunos de los codirectores del BR, recién nombrados por el gobierno, argumenten desde el propio banco central las supuestas bondades de estos desbordes inflacionarios en aras de mecanismos redistributivos, olvidando que estos deberían más bien descansar sobre la progresividad tributaria y el otorgamiento de subsidios focalizados.

Ha sido una lástima que, en la estrecha ventana de junio-agosto de 2025, el gobierno y el BR no hubieran podido fraguar un acuerdo que beneficiaba a ambas partes: el gobierno se comprometía a reducir el gasto público y a realizar un ajuste de SML para el 2026 en línea con criterios de “regla-universal”, mientras el BR reducía su tasa-repo hacia el 9% (y eventualmente hacia 8.5% para finales del 2025). En ese entonces, el propio BR expresaba su deseo de buscar una tasa-repo-real-core del orden del 2.5% (tal como nosotros lo sugeríamos en esos meses). Hoy las tendencias de aceleración inflacionaria (arriba señaladas), infortunadamente, ya no le dan margen al BR para pensar en reducciones de su tasa-repo. Y, tal como lo anunció el Gerente-Villar, viene una compleja coyuntura monetaria al cierre del 2025 y durante el primer semestre del 2026 (… para colmo de males, en año electoral).

Gráfico LR

Analizábamos semanas atrás que el diagnóstico inflacionario en Colombia fue evolucionando de un problema de choques de oferta en el sector alimentos (a ritmos del 12%-27% anual durante 2021-2023) a un problema que ahora combina excesos de demanda (representando el 76% del PIB en el primer semestre del 2025, en vez del habitual 65% con grave inercia inflacionaria (alimentada por reajustes del SML que desbordan inflación en 4 pps). Dados estos determinantes inflacionarios, la teoría económica ortodoxa ha demostrado que lo único que lograr romper esa aceleración inflacionaria es trabajar de manera simultánea, primero, en restringir la demanda agregada (reduciendo el gasto público y elevando las tasas de interés reales a niveles altamente restrictivos, como el 4% real que actualmente mantiene el BR); y, segundo, evitando que la inercia salarial valide esos niveles de +5% anual en la inflación subyacente.

El nuevo gobierno del 2026-2030 (dado que el testarudo Petrismo no da muestras de colaborar en el frente antinflacionario) deberá entonces llegar con un plan de choque, recortando el gasto público del 25% del PIB hacia el 23% del PIB. Y el BR deberá mantener su tasa de interés en el plano restrictivo cercano al 4% real, como lo ha tenido que hacer a lo largo del 2025. Solo de esta manera sería posible que el BR logre reducir la inflación de sus niveles actuales del 5.5% hacia cerca del 4.5% para finales del 2026, pues estará el lastre de un SML que el gobierno ha anunciado que estaría reajustando un 11% (... para intentar ganar las elecciones del 2026) frente a un recomendable máximo del 6.5%.

Aun si se tuviera éxito en dicha estrategia, Colombia y su BR estarían completando entonces 6 años seguidos de incumplimiento de la meta de inflación objetivo de 3% anual y, seguramente, el crecimiento económico ya no sería del 3% en 2026, sino algo mas cercano al 1.5%. Dado que la postura monetaria altamente restrictiva habría completado entonces dos años consecutivos, el país también tendrá que prepararse para los efectos de una mayor tensión financiera.

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