Analistas

Usted se parece al voto

Sergio Molina

Una simpática reflexión sugiere que las cosas se parecen al dueño, una relación de sesgos psicológicos que proyectan nuestra identidad en los objetos. Como cuando vamos a adquirir algo y la particularidad de ese algo nos define: lo que me atrae se constituye en un laboratorio de información que da cuenta de lo que soy; el producto se vuelve extensión.

Pasemos a la conducta, al acto, al día a día. Las preferencias y los actos reflejan la personalidad. Comportamiento y gustos del consumidor van ligados al sujeto; contenido y continente tienen todo que ver. Los actos tienen dueño; en cada acto hay un responsable. La preferencia remite al que prefiere. Muchas veces ese artífice se precia del acto, de la obra, diciendo: “¡eso lo compré yo!”, “¡eso lo hice yo!”. Aquí viene lo sustancial de los actos conscientes, discernidos y no deliberados.

Los colombianos tendemos a buscar lo bueno, bonito y barato; en lo electoral optamos por productos bonitos y buenos en apariencia, pero con poca o nula experiencia, con los cuales la mala elección nos termina saliendo muy cara.

En palabras sencillas, “mucho empaque, poca calidad”. Paradójicamente, somos buenos averiguando la reputación y experiencia de quien presta un servicio, incluso exigiendo más del técnico que le hará mantenimiento a la lavadora que de los candidatos a la Presidencia: ¿hace cuánto está en la actividad?, ¿qué garantías ofrece? Somos ligeros y repentistas para entregarle el país a cualquiera.

Así como cuando pensamos antes de comprar, de frente a elegir el futuro de Colombia -no cualquier cosa- asuma el compromiso, pregúntese claramente: ¿está dispuesto a aceptar su responsabilidad en cuanto a la persona por la que va a votar?, ¿durante cuatro años asumirá las consecuencias o actuará de forma vergonzante?, ¿caminará a hurtadillas, con pesares de conciencia por no haber elegido bien?

Elegir bien es optar por quien se aproxime a su ideal de autoridad, evitando la disonancia cognitiva por mala decisión política. Piense bien antes del voto, anticipe consecuencias y asuma responsabilidad ciudadana, comparando propuestas (el candidato y su promesa), modos (relación oferente-usuario), pasado (reputación), probidad del preferido (integridad y rectitud), beneficio para el país (sin mezquindad) y experiencia (capacidad).

Muchas de las preferencias se quedan en la intimidad, del mismo modo en que se insiste en que el voto es secreto. Lo invito a que dejemos de ser solapados, lugar cómodo y frecuentado por electores que evitan la conversación. Piense, diga y fundamente sin crispación su preferencia electoral.

Contraste las propuestas electorales. Me puse en esa tarea y, de lejos, prefiero a Paloma Valencia como la persona que cumple con la lista de chequeo para el ejercicio del gubernare, término que significa “pilotar una nave” o “guiar un timón”.

El estilo de Paloma no me va a dejar con pensadera; inspira seguridad, se parece al país que quiero para mis amigos y familiares, entre todos y para todos. Ahí le dejo: las cosas se parecen al dueño, el voto también. ¿A cuál candidato se parece usted?

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