El gabinete posesionado de Abelardo de la Espriella es una buena noticia para Colombia. Combina alta formación académica, profesionales de reconocida trayectoria y representantes de distintas regiones del país. Predominan abogados, ingenieros, economistas y administradores. Todos, profesionales reputados. En buena parte de las carteras existe una valiosa correspondencia entre formación, experiencia específica en el sector y responsabilidad frente al área ministerial.
Es significativo, además, el perfil del vicepresidente José Manuel Restrepo: economista, con maestría en Economía de la London School of Economics, doctor en Educación Superior y experiencia como ministro de Hacienda y Comercio. Un respaldo académico y técnico de primer nivel.
Hay nombramientos especialmente pertinentes. Miguel Gómez Martínez llega a Hacienda con la formación económica adecuada, y con experiencia empresarial y financiera. Rodrigo Lara, abogado y con trayectoria en el Congreso, aporta conocimiento político e institucional a Interior. Omar Bula Escobar, diplomático, profesor y con amplia trayectoria internacional, llega a Relaciones Exteriores con conocimiento del ámbito que tendrá a su cargo.
María Nohemí Arboleda, ingeniera electricista y con más de 25 años en el sector energético, llega a Minas después de dirigir XM. En Salud, Ana María Vesga aporta especialización en salud y seguros. Para Ciencia, Claudia Benavides, ingeniera industrial, suma conocimientos y experiencia en innovación. Fabio Arjona tiene una larga trayectoria ambiental y de conservación. Indalecio Dangond suma una extensa trayectoria empresarial y agropecuaria. Iván Cancino, reconocido abogado penalista, aporta especialización y conocimiento a Justicia. El general retirado Jorge Eduardo Mora lleva a Defensa una larga trayectoria militar y estratégica. Paola Holguín, extraordinaria líder, llega a Cultura.
Los demás ministros no se quedan atrás. Sus perfiles pueden encuadrarse en alta gerencia, con énfasis en lo público: profesionales con experiencia política, administrativa e institucional, llamados a dirigir grandes organizaciones del Estado, coordinar equipos y convertir las decisiones del Gobierno en resultados. Natalia López, en Trabajo; Mauricio Gómez Amín, en Comercio; Viviane Morales, en Educación; Jaime Andrés Beltrán, en Vivienda; Elsa Noguera, en Transporte; Alexandra Falla, en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones; y Juliana Gutiérrez, en Deporte. Aportan capacidad de gestión y liderazgo ejecutivo.
Son igualmente positivas las señales alrededor de Ecopetrol. Colombia necesita una política energética que garantice seguridad, inversión, empleo y recursos para financiar el desarrollo. El sector energético incluye petróleo, gas, electricidad, transmisión, renovables y transición energética. El agro y la construcción son igualmente estratégicos: generan empleo e impulsan el desarrollo regional.
Un buen gabinete requiere algo más que buenas hojas de vida. Requiere prioridades. Allí será fundamental Planeación Nacional, para convertir las decisiones en un plan coherente, con metas, presupuesto y evaluación de resultados.
Colombia no necesita un Gobierno disperso en cientos de prioridades. Necesita concentración, decisión y resultados. Como señalábamos al hablar del significado del “7 de agosto”, la grandeza de una República también consiste en que el Gobierno sepa priorizar.
Seguridad, finanzas públicas, salud, energía, agro, infraestructura y vivienda deben estar entre esos grandes frentes. Son asuntos que inciden directamente en la confianza, la inversión, el empleo, la productividad y la calidad de vida.
Es un gabinete de gran esperanza para Colombia, si logra concentrarse en lo fundamental.