El hombre que debió ser Presidente
Germán Vargas Lleras pertenece a una de las familias más influyentes de la vida republicana del país. Nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo e hijo del dirigente y banquero Germán Vargas Espinosa y de Clemencia Lleras de la Fuente, heredó desde muy joven la vocación por el servicio público, la defensa de las instituciones y el sentido de Estado que marcó a su abuelo.
Su trayectoria política comenzó en el Concejo de Bogotá y continuó en el Congreso de la República, donde se consolidó como una de las figuras más preparadas y sólidas de la política colombiana. Fue senador durante varios períodos y presidente del Congreso, destacándose por su liderazgo, firmeza y profundo conocimiento de los asuntos nacionales.
Desde temprana edad acompañó con valentía las ideas de renovación democrática impulsadas por Luis Carlos Galán, enfrentando años difíciles para Colombia con determinación y carácter. Más adelante desempeñó un papel decisivo en gobiernos fundamentales para la estabilidad institucional y la seguridad del país, trabajando junto a Álvaro Uribe Vélez y posteriormente como vicepresidente de la República y ministro de Estado.
Su capacidad ejecutiva, disciplina y visión estratégica le permitieron liderar algunas de las transformaciones más importantes en infraestructura, vivienda y desarrollo territorial de la Colombia contemporánea. Se convirtió así en un referente de gestión pública eficiente y en una de las voces más firmes en defensa de la institucionalidad democrática, acompañado por el liderazgo de Cambio Radical.
Vargas Lleras representó al estadista, al hombre de Estado y a la voz de la institucionalidad. Consagró su vida al servicio de Colombia, de sus instituciones y de las grandes causas nacionales. En cada momento decisivo de la República estuvo presente con experiencia, carácter y sentido de nación.
Por su preparación, capacidad y trayectoria, debió haber sido presidente de Colombia.
En esta hora compleja y desafiante para el país, hará falta su voz firme, su capacidad de ejecución y su visión de Estado.
Qué dolor tan grande para Colombia.
Sentido pésame a toda su familia, especialmente a su hija, su nieta, sus hermanos y sobrinas. De manera muy especial, a Enrique, también gran amigo.