Equipo para gobernar
viernes, 4 de septiembre de 2026
Sergio Mutis Caballero
En mis columnas anteriores, “El gabinete de De la Espriella” y “Reconstruir mejor: la gran oportunidad”, señalé dos elementos esenciales del nuevo gobierno: la calidad de los equipos y la oportunidad histórica que tiene Colombia para recuperar la confianza, reconstruir y crecer.
Un gobierno se mide por sus resultados. Para obtenerlos se necesitan liderazgo, determinación y buenos equipos. El presidente De la Espriella y el vicepresidente Restrepo comparten una característica fundamental: la determinación, entendida como la capacidad de tomar decisiones y trabajar para alcanzar resultados.
Cinco propósitos deberían ordenar esa determinación: recuperar la seguridad y la autoridad del Estado; convertir la economía en una política de crecimiento; hacer una verdadera reingeniería del Estado; poner la infraestructura y la vivienda en el centro de la recuperación; y reconstruir la confianza y la unidad nacional. Para lograrlo, se requiere regla de buena gerencia: pocas prioridades, excelentes equipos, metas cuantificables, responsables definidos y evaluación permanente.
Además de los ministros, destaco cinco altos servidores públicos que, por su formación, experiencia y competencia, muestran coherencia con ese propósito. Son una muestra de los miles de profesionales con responsabilidad de hacer que el Estado funcione con eficiencia.
Sandra Suárez Pérez, al frente del Departamento de Prosperidad Social, reúne una extraordinaria experiencia pública y privada. Fue ministra de Vivienda y Ambiente, alta consejera presidencial para programas sociales y participó en la negociación del TLC con Estados Unidos. Con formación en Administración Pública en Harvard y experiencia empresarial y gerencial, combina gestión, conocimiento social y liderazgo.
Julián Buitrago Arango, director del Departamento Nacional de Planeación, es administrador de negocios y especialista en economía, con experiencia en el sector financiero, deuda pública, inversiones, planeación territorial y administración pública. Su reto será decisivo: orientar la inversión y los recursos públicos, y convertir el Plan Nacional de Desarrollo en una verdadera herramienta de transformación.
Sergio Piñeros Botero, director de la Anla, parece hecho para el cargo. Ingeniero civil, especialista en Derecho Urbano y máster en Derecho y Gestión Urbanística, tiene amplia trayectoria en ordenamiento territorial, gestión ambiental y de riesgos, en entidades como la CAR Cundinamarca, el Ideam y el Ministerio de Ambiente. Con su experiencia va a ayudar a conciliar protección ambiental y desarrollo.
Ricardo Ayerbe Pino, en la Presidencia de la ANI, representa una decisión interesante. No es ingeniero ni empresario de infraestructura: es jurista experto en contratación pública. Sus más de 30 años de experiencia en dirección pública, infraestructura de transporte, contratación estatal y estructuración jurídica de proyectos constituyen una fortaleza para una entidad cuyos principales desafíos son contractuales, prediales, jurídicos e institucionales.
Finalmente, Martha Luz Reyes Ferro, al frente de la Uiaf, llega con un perfil distinto al tradicional economista o especialista financiero. Es jurista penalista, con amplia experiencia en investigación criminal, delitos complejos y lavado de activos, y trayectoria en la Fiscalía, la Procuraduría y la Corte Suprema. Para combatir la criminalidad también hay que seguir el dinero.
Colombia necesita que el Estado vuelva a funcionar. La determinación presidencial debe convertirse en método; los equipos, en resultados; y las prioridades, en hechos.