La educación, bien público

Sergio Mutis Caballero

Meta nacional y Política de Estado debe ser consolidar al país como una economía basada en el conocimiento. La educación es el más importante mecanismo generador de oportunidades para los ciudadanos.

Colombia viene dando pasos firmes en el propósito de mejorar el servicio educativo y utilizar la educación como el principal instrumento de avance de la sociedad. En la última década hemos tenido importantes incrementos en cobertura de educación escolar, hoy en 96% y, ampliado la oportunidad de educación técnica, universitaria y complementaria.

Ocho millones de niños van al colegio sin pagar un peso; el programa Ser Pilo Paga ha beneficiado a 40.000 universitarios destacados; se pasó de $20,8 billones en 2011 a $37,5 billones en presupuesto para educación en 2018; por primera vez, los recursos públicos en educación son el rubro más alto entre los que conforman el Presupuesto Nacional.

Aunque llegamos a magnifica cobertura escolar, los resultados en la calidad están por mejorar. Para la prueba internacional Pisa en 2015, la mayoría de los estudiantes de 15 años de edad no superaron el nivel básico en matemáticas y estuvieron bajos en lenguaje. Llegó entonces el momento de redireccionar la política, para lograr la mejora del proceso de aprendizaje, además la calidad y utilidad de la formación para la vida laboral.

Debemos lograr que algunos de los mejores estudiantes opten por ser docentes; que los mejores profesionales encuentren en la academia, en la investigación y docencia, realización personal; que la sociedad respete y valore a los profesores; que haya educación y actualización continuada para éstos, como ocurre en la primera universidad del país, la Universidad Nacional.

En los últimos años, el programa Becas para la Excelencia Docente, ha entregado más de 7.000 maestrías gratuitas.

Parte del desarrollo regional y la mejora tanto en competitividad, como en calidad de vida, se debe a la educación, destacándose el aporte de las universidades públicas. En las regiones de mayor ingreso per cápita, hay mejor oferta educativa; en las ciudades región de mayor emprendimiento y crecimiento de la clase media, es donde hay mejores universidades.

Ahora bien, las universidades públicas, experimentan desajustes estructurales en sus finanzas. Las fuentes de recursos para su funcionamiento son las transferencias de la Nación, giros de los gobiernos locales conforme su presupuesto, ingresos por matrículas y generación de recursos propios que en promedio corresponde a 50% del presupuesto total. En suma, son escasos recursos frente a la creciente demanda. Se estima que el déficit de las universidades públicas supera los $15 billones. Es perentorio continuar incrementando este presupuesto.

Cierra el círculo, lograr que la educación formal en edad escolar se complemente con actividades como el deporte y la música. Formar y ocupar en el tiempo libre. Magnifico referente es el maestro José Antonio Abreu, distinguido con el Premio Príncipe de Asturias, entre otros, por la implementación del Programa “Tocar y Luchar”, el que, en la jornada escolar complementaria, a través de la música, educa en valores, alejando además a los niños y jóvenes de los riesgos sociales de entrar en la delincuencia. La propuesta de Abreu significa rescate social para la transformación cultural de la sociedad.

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