Las ciudades colombianas y su desarrollo

Sergio Mutis Caballero

Colombia cuenta con un panorama alentador en materia de desarrollo urbano y de construcción. La locomotora de vivienda y su política nacional está encontrando camino. En el ámbito local, los planes de desarrollo de las principales ciudades cuentan con la infraestructura urbana como eje estructurante o de gran preponderancia. No obstante, hay preocupaciones y temas por resolver.

El Censo de Edificaciones del Dane para el primer trimestre del presente año, revela que la actividad de construcción de edificaciones, sigue creciendo en iniciación de obras nuevas comparado con el mismo período del año anterior, aunque no en igual medida en aprobación de licencias.

Este indicador tiene relación directa con la economía y con los ciclos de la actividad; además se afecta, con temas normativos nacionales y  por cambios en los POT, que obligan a los constructores a tramitar las  licencias para no perder el esfuerzo empresarial de diseños previos y en ocasiones para no sufrir de minusvalía por pérdida de potencial de desarrollo de los terrenos.

Así, las ciudades y sus áreas de influencia que presentan mayor crecimiento en el período estudiado, tanto en licenciamiento como en iniciación de obras nuevas, son Villavicencio y Cali. Con crecimiento cercano al promedio nacional, se destacan Barranquilla, las del eje cafetero, Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Cartagena, Santa Marta y Neiva. En fin, la dinámica de las regiones colombianas  aporta al positivo resultado nacional.

La infraestructura de transporte y la movilidad son el tema fundamental a resolver, por el impacto en la competitividad y en la calidad de vida de los ciudadanos. De igual manera, el suelo urbano para construir las viviendas que certeramente disminuyan el déficit habitacional es la principal talanquera en la industria de la construcción.

Veamos el caso de la capital del país.
A pesar de los bandazos de la Administración Distrital, a fuerza de la necesidad, Bogotá con apoyo del Gobierno Nacional está encontrando el camino para avanzar en la solución a su movilidad. El acuerdo alcanzado entre el Alcalde y el nuevo Ministro de Transporte, para la continuidad del Transmilenio, el avance en la indispensable ALO, en el metro ligero sobre la carrera 7a y la iniciación del Sistema Integrado de Transporte, son buenas señales hacia un esquema multimodal de transporte público que requiere la región.

Por otra parte, el Artículo 66 y siguientes, del Plan de Desarrollo "Bogotá Humana", de reciente aprobación, que establece porcentajes obligatorios de los terrenos que deben destinarse a Vivienda de Interés Prioritario en todo desarrollo que requiera licencia de construcción para obra nueva, puede generar un trancón en la construcción.  Su reglamentación marcará la actividad próxima.

Proyectar una ciudad incluyente en materia de vivienda es plausible, pero para las zonas residenciales de estratos medio y alto, esta nueva norma, equivale a colocarle una carga al suelo urbano, prevista del 20% para el primer año y del 30% para los siguientes, a los desarrollos inmobiliarios, lo que va a modificar el mercado de la vivienda. En teoría, debería bajar el costo de los terrenos porque limita su potencial de desarrollo. Si el costo del suelo no se disminuye para asumir esta carga, tendría que subir el precio de las nuevas viviendas, ¿El mercado aguantaría esta nueva alza?

En conclusión, el desarrollo de las ciudades colombianas depende en gran medida, de la buena gestión de los Alcaldes y de la ejecución transparente de los Planes de Desarrollo.