Planeación ineficaz

Sergio Mutis Caballero

Tal como lo hemos reiterado en esta columna, el futuro de Colombia está ligado al futuro de nuestras ciudades, donde viviremos en el 2019 cerca del 80% de los conciudadanos, especialmente en las ciudades – regiones.

 Dado lo anterior y para lograr que el ingreso percápita anual evolucione de US$8.000 a US$12.000,  que corresponde con un ingreso por habitante que incluiría al país en el club de los países con importante nivel de desarrollo, es necesario planear el crecimiento urbano con visión regional y, mantener la senda del crecimiento económico.

 La planificación urbana tiene en nuestro país grandes falencias. Una de fondo es que lo que llamamos largo plazo, internacionalmente es mediano o incluso corto plazo. En la mayoría de los casos, la planeación está ligada a cada administración local, cambio de gobernante, cambio de planes.

Además existen otros temas preocupantes, como que gran parte del crecimiento urbano se realiza informalmente; que se sigue acrecentando el déficit habitacional porque el número de hogares que se crean por año, hoy del orden de 280.000, es mayor a la construcción de viviendas formales que escasamente llega a la mitad de esa nueva demanda;  la falta de planear y construir las infraestructuras; que el desarrollo urbano no necesariamente es amigable al medio ambiente; y que se acrecenta el deterioro de la movilidad.

 Precisamente, la reciente Tesis de Maestría en Ingeniería de Transportes de la Universidad de Los Andes, de la investigadora y consultora Maria Fernanda Ortiz Carrascal, que se titula “ Vulnerabilidad de la planeación de transporte en Bogotá”  explica las razones de tan grave ineficacia. Situación recurrente en la mayoría de las principales ciudades colombianas.

 El resumen de la Tesis es que la planeación de transporte en Bogotá, teniendo en cuenta el proceso de toma de decisiones y de implementación, es vulnerable a factores políticos, económicos, sociales, institucionales y técnicos, que causan la pérdida de su debido cumplimiento en el tiempo y espacio estipulados.

La oficina pertinente, que ejecuta las soluciones parece una biblioteca llena de estudios que se  desactualizan  y que cada nuevo gobernante guarda, y no una oficina ejecutiva con visión de largo plazo, como debe ser. Los planes de transporte existen, pero las decisiones no se toman a tiempo y con la integralidad necesaria.

Si bien, el sistema Transmilenio  transformó positivamente la ciudad, es triste que Bogotá no tenga suficiente sistema de transporte masivo; que la emblemática carrera Séptima se siga maltratando con  pruebas y errores; que la Avenida Longitudinal de Occidente ALO, planeada hace más de una década cuando la ciudad tenia menos de la mitad de los vehículos de hoy, aun no esté construida; y que nuestra malla vial sea un desastre.

Igualmente, el sistema TransCaribe de Cartagena está sin concluir y con apariencia de abandono; y, en el caso del sistema Metrolínea del Área Metropolitana de Bucaramanga, la entrada en operaciones de la Autopista a Floridablanca, deterioró su movilidad.

Medellín por el contrario, que tiene sistema metro, complementado con distintos modos de transporte masivo, es una ciudad con menos problemas de movilidad. Solo faltó prever que el desarrollo urbano y la densificación inmobiliaria podría atropellar en ciertas zonas de la ciudad su malla vial.  

El transporte es uno de los eslabones más importantes en la dinámica urbana; de ahí que su planificación de largo plazo y su eficaz ejecución es fundamental para la calidad de vida de los ciudadanos.