Analistas 19/09/2023

Mercado frontera

Simón Gaviria Muñoz
Exdirector de Planeación Nacional

Sin duda es un retroceso perder la clasificación de mercado emergente para convertirse en mercado frontera. El término frontera se utiliza para países donde su pequeño tamaño, falta de estabilidad y pocos emisores, se exige mayores retornos para invertir. Este inoportuno anuncio ocurre mientras se trata de generar interés en la fusión con las bolsas de Colombia, Perú y Chile. Después de varias misiones de mercado de capitales que no acabaron en mucho, es hora de que el MinHacienda sacuda la bolsa de valores y promocione la fusión regional. Se necesita que sean audaces, más de lo mismo no va servir.

La muerte gradual por falta de liquidez y emisores no es para que celebren quijotes verdugos del capitalismo. La falta de mercado de renta variable les hace daño a los pensionados, también limita la posibilidad de que emprendedores logren financiar nuevas empresas. Adicionalmente, si las empresas colombianas dejan el país para listar en otros destinos, no solo se erosiona la base tributaria, sino que empleos de calidad acaban en otras jurisdicciones. Ni las grandes empresas familiares ni los brillantes emprendimientos tecnológicos piensan en Colombia para listar.

No es por falta de recursos, los mercados de valores y divisas en el país durante 2022, en promedio, negociaron diariamente US$6.723 millones. Las bolsas de valores solo atrajeron 0,5% del total, US$33 millones con tendencia a la baja. Solo el mercado de TES es 58,3 veces más grande que el de renta variable. Tras la compra de Nutresa, el grueso de la bolsa es Ecopetrol más los bancos.

Con el agravante que lo listado no representan nada sustancial de su capital total, en el caso de Ecopetrol es solo 8%. Si hubiera más empresas para invertir, los recursos estarían disponibles, pero el costo de capital a cambio de la exigencia regulatoria no cuadra para emisores.

Se necesita tanto capital como emisores para construir mercado, pero Colombia, al perder ambos, está en un círculo destructivo. A pesar de tener un PIB de US$342.000 millones en 2022, Colombia solo tiene 60 emisores, mientras Perú tiene 260, Brasil 363 y Chile 768. Si el gobierno liderara la integración financiera de América Latina, nos beneficiaríamos de los oferentes y liquidez de los otros países.

El gobierno podría revivir la ley de mercado de capitales, la cual a su vez podría racionalizar la regulación, promover los derechos del pequeño inversionista, y avanzar en incentivos tributarios. Se podría innovar permitiendo un mercado para las crypto que vigile el lavado de activos. Se podría también explorar los mercados de “commodities”, como minerales o agropecuario, que tienen serios problemas con el sector bancario. Inclusive, las inversiones inmobiliarias podrían hacerse a través de la bolsa en portafolios diversificados.

Actualmente, la bolsa en Colombia se negocia cerca de cinco veces utilidades, lo más bajo en la historia reciente, ya en los rangos de mercado frontera. Mientras tanto, los mercados desarrollados transan cerca de 10 veces las utilidades, mientras los demás emergentes 12 veces las utilidades. Solo con la designación de mercado frontera, muchos fondos no podrían invertir. En esta coyuntura está la oportunidad de que un gobierno de izquierda sea el que salve una de las instituciones más preciadas del capitalismo.

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