Analistas

Somos lo que hacemos cuando nadie nos ve

Sofía Spaggiari Pineda

Eres el favor que hiciste sin esperar nada a cambio. Eres el turno que respetaste aunque tenías afán. Eres el papel del piso que levantaste cuando nadie te estaba mirando. Eres el mensaje que respondiste con amabilidad, el espacio que cediste, la puerta que sostuviste para alguien que venía detrás de ti.

Eres también el chisme que decidiste no contar. La conversación que pudiste convertir en comentario y elegiste guardar. Eres aquello que fingiste no ver para evitar incomodar a alguien y también aquello que sí viste y decidiste atender, aunque nadie fuera a reconocértelo.

Porque la cultura de una persona, de una familia, de una empresa o de una sociedad se construye mucho más en los pequeños actos cotidianos que en los grandes discursos.

La cultura es lo que haces cuando nadie te ve.

Es cómo tratas a quien puede ayudarte y a quien aparentemente no puede darte nada a cambio. Es cómo hablas de alguien cuando esa persona no está presente. Es si recoges lo que encuentras en el camino, si respetas una fila, si cumples tu palabra, si reconoces el trabajo de otros, si cuidas un espacio que también pertenece a los demás.

La cultura vive en los detalles.

Está en la sonrisa que le regalaste al bebé de la fila porque cruzaron miradas. En la que ofreciste a un extraño al pasar. En el “buenos días” que dijiste al llegar. En el “gracias” que realmente sentiste. En la paciencia que tuviste cuando alguien necesitaba unos segundos más.

Son pequeñas decisiones que tal vez nadie ve, nadie fotografía y nadie publica. Sin embargo, cada una dice algo de nosotros.
Vivimos en una época en la que la opinión de los demás puede llegar a pesar demasiado.

Nos preguntamos qué pensarán, qué dirán, cómo nos perciben, qué imagen estamos proyectando. Las redes sociales incluso nos han acostumbrado a construir versiones de nosotros mismos para ser vistas.

Pero hay una versión de ti que existe lejos de las cámaras, de los aplausos y de las opiniones. Esa versión aparece cuando nadie está mirando. Ahí está tu verdadera manera de ser.

Porque somos mucho más que lo que otros dicen de nosotros. Somos mucho más que una opinión, una etiqueta, un reconocimiento o una crítica. Somos nuestras decisiones. Somos nuestros hábitos. Somos la manera en que utilizamos nuestra libertad cuando nadie nos está calificando.

Y quizá ahí está una de las preguntas más importantes que podemos hacernos: ¿quién soy cuando nadie me ve? ¿Sigo siendo amable? ¿Cumplo aunque nadie pueda comprobarlo? ¿Hago lo correcto aunque nadie vaya a felicitarme? ¿Cuido mis palabras cuando la persona de la que hablo no está presente? ¿Dejo los lugares un poco mejor de como los encontré?

La respuesta a esas preguntas construye nuestra cultura personal y, cuando millones de personas hacen lo mismo, construye también la cultura de una sociedad.

Por eso, antes de preguntarnos qué mundo queremos encontrar, podríamos preguntarnos qué mundo estamos ayudando a construir con nuestros pequeños actos. Porque al final, no somos solamente lo que decimos que somos.

Somos lo que hacemos. Y, especialmente, somos aquello que elegimos hacer cuando nadie nos está viendo.

TEMAS


Sociedad - Empresas