Analistas 03/02/2026

Un domingo cualquiera

Ugo Posada
Inversionista y mentor Endeavor

Poco más de cuatro minutos le bastan a Tony D’Amato, representado por Al Pacino en la película “Un Domingo Cualquiera”, para incitar a una reflexión personal sobre la responsabilidad individual, el poder de la confianza en el otro, y el valor del sacrificio colectivo para lograr resultados extraordinarios. En este caso, en un partido determinante para el equipo de fútbol americano que el personaje dirige, los Tiburones de Miami.

Considerado como uno de los mejores monólogos de la historia del cine, el entrenador comienza compartiendo sus errores y dolores personales con el equipo, exponiéndose con vulnerabilidad ante un conjunto de atletas ávidos de discursos energizantes, conectando a nivel humano mostrándose real, aceptando que aunque es organizacionalmente superior, como persona es igualmente frágil y falible.

Continúa explicando a los jugadores, que para ganar, en un partido o en la vida, uno se la juega en acciones pequeñas, peleando “una pulgada a la vez”. Cada movimiento requiere intencionalidad, concentración y excelencia en la ejecución. No hay que angustiarse en ganar todo el juego, hay que pensar en la siguiente jugada, en hacer lo mejor en cada oportunidad que nos dan.

Prosigue con un mensaje sobre la confianza en el otro. En comprometerse con la persona que está a su lado a dar lo mejor de sí mismo en cada jugada. En confiar que su compañero va a jugarse todo en cada momento y que es su responsabilidad personal corresponderle. Los invita a sanar como equipo, o a fallar como individuos.

Finaliza, en un momento de emocionalidad exacerbada, concluyendo que la vida no es más que vivir cada momento con presencia, con entrega individual y compromiso colectivo, peleando por esas pulgadas en cada jugada con la gente que nos rodea.

Me encantaría pedirle al entrenador D’Amato que dé este discurso en un vestuario hipotético con 40 millones de votantes colombianos el domingo 8 de marzo, “un domingo cualquiera”, en que nos jugamos un partido crucial, el de las elecciones legislativas.

Le diría que nos recuerde nuestra falibilidad. Que evoque, con amabilidad, que hace cuatro años tomamos una decisión colectiva que para la mayoría de la población colombiana, según encuestas públicas, ha sido decepcionante. Que nos reitere que cada decisión cuenta, que hay que luchar por ganar cada jugada y que ese domingo dejar el voto en la urna por candidatos preparados, honestos y trabajadores es un paso hacia la victoria. Que miremos al colombiano que tenemos a nuestro lado a los ojos y lo comprometamos para que vote con conocimiento y convicción, para que ganemos como equipo.

Ese domingo, en términos de la NFL, se juega una final de conferencia, la clasificación a la final del campeonato. Jugarlo a conciencia y ganarlo con determinación nos permite ir al Super Bowl, a las elecciones presidenciales, con la tranquilidad de que hay un congreso en el que confiamos para legislar con competencia y responsabilidad, siendo un pilar fuerte que sustente una democracia efectiva. Y eso se logra colombiano a colombiano, voto a voto, pulgada a pulgada.

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