Vivienda: el impulso que mueve la economía y transforma vidas en Bogotá
viernes, 24 de abril de 2026
Vanessa Velasco Bernal
Ruth sabe lo que significa empezar de nuevo. Víctima del conflicto armado, llegó a Bogotá con la esperanza de reconstruir su vida y ofrecerle un futuro más estable a su familia. Hoy avanza en el sueño de tener vivienda propia gracias a Mi Casa en Bogotá. Su historia refleja cómo el acceso a un hogar digno no solo transforma vidas, sino que también abre oportunidades para miles de familias que buscan estabilidad.
En momentos en los que la economía necesita recuperar dinamismo, pocas políticas públicas tienen tanta capacidad de movilizar crecimiento como la vivienda. Cada proyecto que se inicia no solo acerca a una familia a cumplir el sueño de tener casa propia; también activa una amplia cadena productiva que genera empleo, inversión y oportunidades para toda la ciudad.
En Bogotá este impacto es cada vez más evidente. En los últimos años, la vivienda ha ganado protagonismo dentro del sector de la construcción. Mientras en 2016 representaba 62% del área construida en la ciudad, para 2025 su participación alcanzó cerca de 79%, reflejando el peso creciente que tiene este sector en el desarrollo urbano.
Este crecimiento está ligado, en buena medida, al avance de la vivienda de interés social. Hoy representa cerca de 54% del área en construcción en Bogotá, cuando en 2016 era apenas 21%, lo que evidencia la expansión de soluciones habitacionales dirigidas a hogares de ingresos medios y bajos.
El impacto económico de este sector también se refleja en el empleo. Se estima que cada vivienda construida genera alrededor de 1,6 empleos directos y 2,7 empleos indirectos, vinculados a actividades como la producción de materiales, el transporte, el comercio y los servicios financieros.
Sin embargo, el sector también enfrenta retos importantes. Factores como las tasas de interés, el aumento de los costos de construcción, los aranceles sobre algunos insumos y el incremento del salario mínimo -que impacta directamente la mano de obra, la cual representa cerca de 25% del costo directo de una obra- pueden presionar el precio final de la vivienda y afectar el ritmo de nuevos proyectos.
Precisamente para contrarrestar estos desafíos, la administración del alcalde Carlos Fernando Galán ha fortalecido el plan Mi Casa en Bogotá, una estrategia que articula subsidios distritales, sector financiero y constructores para facilitar el acceso a vivienda y mantener activa la producción de proyectos.
Los resultados empiezan a reflejarse con claridad. Entre 2024 y 2025 la ciudad entregó 21.795 subsidios de vivienda, lo que equivale a cerca de 10.897 por año, un ritmo de asignación 270% superior al registrado entre 2020 y 2024.
Para 2026 se proyecta que los 15.366 subsidios de adquisición de vivienda previstos representen una inversión pública cercana a $277.000 millones, capaz de movilizar alrededor de $2,8 billones en ventas de vivienda. Esto significa que por cada peso invertido en subsidios se movilizan cerca de 9,5 pesos en la economía.
Impulsar la vivienda no solo significa ampliar el acceso a un hogar digno.
También es una apuesta estratégica para seguir construyendo una ciudad que se pueda habitar plenamente y que ofrezca oportunidades reales para miles de familias.