La confianza electoral también se protege desde la ciberseguridad
martes, 26 de mayo de 2026
Ximena Duque Alzate
En cada elección presidencial hay un elemento esencial para la legitimidad democrática: la confianza. Confianza en las instituciones, en las reglas del proceso y en que los resultados reflejen la voluntad de los ciudadanos en las urnas. Hoy, esa confianza también depende de la tecnología y de la capacidad del país para protegerla.
En las últimas semanas, conceptos como software electoral, código fuente, auditoría técnica y ciberseguridad han ocupado un lugar central en el debate público. Lo que antes parecía una conversación exclusiva de expertos ahora genera interés, porque proteger la democracia también implica proteger los sistemas digitales que soportan los procesos electorales.
Desde Fedesoft hemos seguido las discusiones relacionadas con la auditoría y exposición del código fuente de los sistemas electorales. Antes de asumir posiciones apresuradas, es importante entender qué significa hablar de código fuente y cuál es su papel dentro de la infraestructura electoral.
El código fuente es la “receta” de un software. Allí están las instrucciones que determinan cómo funciona un sistema, qué operaciones realiza y bajo qué condiciones actúa. En los sistemas electorales, este código soporta herramientas utilizadas en procesos como el preconteo y el escrutinio, encargadas de consolidar y divulgar resultados después del cierre de las urnas.
Es importante aclarar que estos sistemas no realizan el conteo de votos. Esa función sigue en manos de los jurados de votación en cada mesa electoral, quienes registran la información en formularios oficiales como el E-14. El software consolida posteriormente esos datos para facilitar su transmisión y publicación.
Por su relevancia, estos sistemas deben considerarse infraestructura crítica. En un contexto global marcado por amenazas digitales, la ciberseguridad se ha convertido en un desafío no solo para los procesos electorales, sino también para sectores estratégicos como la banca, la salud y las entidades gubernamentales.
La discusión no debería centrarse únicamente en si existen riesgos, porque las amenazas siempre existirán, sino en si el país cuenta con protocolos sólidos para prevenirlas, detectarlas y responder a ellas. Ahí es donde las auditorías adquieren un papel fundamental.
Desde Fedesoft consideramos que la revisión del código fuente es positiva y necesaria, siempre que se realice bajo condiciones controladas, con expertos acreditados y respetando la cadena de custodia del sistema. Auditar técnicamente un software no significa exponerlo indiscriminadamente ni debilitar sus mecanismos de seguridad.
La cadena de custodia garantiza que el software revisado sea el mismo que se utilizará durante la jornada electoral, dejando trazabilidad sobre quién accede al sistema y bajo qué condiciones. Por eso, existen auditorías, simulacros y supervisión nacional e internacional.
El debate público sobre tecnología electoral requiere más pedagogía y menos especulación. La transparencia no implica poner en riesgo la seguridad de la infraestructura crítica, sino encontrar un equilibrio entre auditoría, control técnico y protección de los sistemas.
Al final, cuando hablamos de software electoral, no estamos hablando solamente de líneas de código, sino de proteger la confianza de millones de colombianos en la democracia.