A renovar posibilidades de comercio con Venezuela

Luis Nelson Beltrán Mora

No obstante que en el corto plazo no son optimistas las proyecciones del comercio bilateral colombo-venezolano; en el mediano plazo si los son; en 2015 se espera montos comerciales superiores a US$15.000 millones, si los países deciden profundizar sus acuerdos comerciales.

Los factores que generaran expectativas positivas corren por cuenta de la entrada en vigor del acuerdo de alcance parcial firmado por los dos países en noviembre de 2011, y la consolidación de la bonanza petrolera que se avecina en Venezuela. La estabilidad de la economía colombiana contribuirá también a mejorar las compras desde el país vecino. La entrada en vigor del TLC de Colombia con Estados Unidos y la aceptación de Venezuela como socio del Mercosur deben ser vistas como oportunidades, toda vez que si se reactiva el proyecto de las cadenas productivas bilaterales conjuntas de los años dos mil; el comercio bilateral se podrá proyectar incluso a esos mercados.

Aunque las ventas colombianas a Venezuela apenas llegaron a US$1.500 millones en 2011, es decir apenas el 25% de lo que fueron en 2008; las mismas en 2012 muestran síntomas de recuperación con relación al período de los desencuentros políticos de los años 2009 y 2010; según el INE de Venezuela, entre enero mayo de 2012, Venezuela importó de todo el mundo US$16.800 millones, ocupando Colombia el cuarto lugar de origen de las mismas con un monto de US$850 millones, 30% superiores al mismo monto de 2011; cabe agregar que al cierre de 2010 Colombia ocupaba el 8 lugar de origen en las compras de ese país. Las proyecciones de balanza de pagos de mediano plazo de Venezuela permiten ser optimistas para pensar que en 2012, las exportaciones colombianas superarán los US$2.200 millones.

A partir de 2013 Venezuela comenzará la exploración y explotación de las reservas de crudo por más de 264.000 millones de barriles en la faja del Orinoco que con unos precios proyectados de su cesta alrededor de US$80 el barril, es factible que las compras del país vecino superen los US$70.000 millones en 2015, si Colombia logra volver a su participación natural en ese mercado de 15%, las exportaciones llegarían a US$10.000 millones en ese mismo año.

Cadenas productivas conjuntas Los empresarios colombianos y venezolanos deben comenzar a aprovechar de mejor manera el acuerdo de alcance parcial, y volver a reactivar los negocios y las inversiones directas; el acuerdo que dejo sin aranceles a más de 3.500 partidas debe apuntar a los insumos que demandará la exploración y explotación petrolera; en efecto las actividades con las mayores posibilidades de crecimiento de demanda en Venezuela son, entre otros: construcción, petroquímica e industria automotriz; a mayo las importaciones en estos sectores eran superiores a US$3.000 millones; tampoco se puede olvidar que la bonanza de precios del crudo comenzó a mejorar las compras de alimentos en Venezuela; las importaciones de esos productos superaron los US$2.000 millones. Los estudios señalan que si Colombia y Venezuela proyectan el Acuerdo de Alcance Parcial y lo llevan al terreno de la complementación económica, como lo permite la Aladi, es factible que no solo reactiven el comercio bilateral, sino que mejor puedan atender de mejor manera la vigencia del TLC y como socio pleno de Mercosur.

Petroquímica, una opción para trabajar en conjunto
No se puede olvidar la alta competitividad de Venezuela en la producción petrolera y de Colombia en el sector industrial; echar andar la cadena bilateral Petro-Química, no solo haría posible llevar crudo y derivados a los mercados de Asia; sino que permitiría consolidar el proyecto suramericano apoyado por Brasil de Petro-América. No es descabellado pensar en reactivar la cadena Siderúrgica-Metalmecánica.