Abonando terreno para comerciar con China

Ángela Sampayo - asampayo@larepublica.com.co

Entre Colombia y la República Popular China (RPC) existen más de treinta años de relaciones diplomáticas, a lo que se suman acuerdos en materia científica y técnica (1983), cultural (1984), de cooperación económica (1988), de asistencia judicial en asuntos penales (1999) y, más recientemente, en asuntos técnico- económicos, y en educación (2011).

En materia de inversión, cuentan con un acuerdo bilateral (2008) en el cual se fijaron los mínimos de protección a las inversiones chinas en Colombia, y vs., como protección y seguridad plenas, trato justo y equitativo, expropiación y compensación, así como la elección del Ciadi como tribunal competente para conocer de las controversias que surjan del tratado. Por ello, al ser el juego bien conocido por chinos y colombianos, puede predicarse cierta seguridad jurídica.

Con ese panorama Colombia está avanzando en su objetivo de insertarse económicamente, desde la perspectiva uribista, e internacionalmente, desde la visión santista, en el Asia-Pacífico. Así, la visita del presidente Juan Manuel Santos podría interpretarse como la preparación del terreno para la profundización de las relaciones comerciales y de inversión mediante un acuerdo más profundo (TLC) con la RPC.

Desde una visión optimista, el contar con un TLC podría verse como la oportunidad de Colombia de desviar el comercio que tiene la RPC con los otros países de la región (Chile, Perú o Costa Rica) hacia un nuevo destino. Sin embargo, pretender insertarse al Asia mediante la estrategia de firma de acuerdos, es riesgoso. La RPC no solo son 1.338 millones de chinos -vs. 46.3 millones de colombianos-, con un PIB U$5,879 billones -vs. U$288 billones de Colombia-, donde el 3.1% del PIB chino corresponde a flujos de IED -vs. 2.3% del PIB colombiano-; además de indicadores económicos, la RPC cuenta con una lógica que explica sus logros económicos.

Bajo el liderazgo de Hu Jintao en el Partido Comunista, la 'estrategia de pájaro enjaulado' ha guiado el desempeño económico de ese país, donde la economía es representada por un pájaro y la jaula el ámbito para su desarrollo; así, la jaula se aumenta lo necesario para un buen desempeño del ave, reduciendo el tamaño de la jaula cuando sea requerido. Por otro lado, la política exterior china ha procurado proteger y promover sus intereses nacionales en foros multilaterales.

Bajo ese contexto, es válido preguntarse si Colombia cuenta con un norte en su objetivo de diversificación de sus relaciones comerciales y económicas que le permita insertarse exitosamente en Asia, sin lamentarlo. Además, si el interés de la visita colombiana es trabar relaciones más profundas con la RPC, en materia de atracción de IED al territorio, ¿será prudente apoyarse excesivamente en la explotación del sector primario y las bondades de su biodiversidad?

Colombia debe definir su norte
Colombia requiere un norte claro para insertarse al Asia-Pacífico, sin lamentarlo. La RPC no solo son 1.338 millones de chinos -vs. 46.3 millones de colombianos-, con un PIB U$5,879 billones -vs. U$288 billones de Colombia-, donde el 3.1% del PIB chino corresponde a flujos de IED -vs. 2.3% del PIB colombiano-; La RPC cuenta con una lógica que explica sus logros económicos.