Altillanura, región con potencial pero que necesita altas inversiones

Entre los departamentos del Meta y Vichada existe un área de unas 3,5 millones de hectáreas que hoy es considerada la de mayor potencial en el país para extender la frontera agrícola.

Mejor conocida como la Altillanura, esta zona se compara en la actualidad con el ´Cerrado brasileño´ por sus bastas llanuras, lo que permite el desarrollo de una agroindustria de talla mundial, tal como sucedió hace años en Brasil, y que le ayudó a este país convertirse en un actor importante del sector agrícola.

Cultivos transitorios como maíz y soya, así como de tardío rendimiento como palma, caucho y la reforestación tienen potencial en esta región, de hecho, ya hay sembradas 96.000 hectáreas, de las cuales 46.000 corresponden a cereales.

Según Napoleón Viveros, director de Fundallanura, organización que promueve el desarrollo de la Altillanura, hace aproximadamente unos 7 años empezaron a llegar inversionistas con una visión de largo plazo, 'y corriendo el riesgo de que no funcionara. Sin embargo, hoy estos cultivos son una realidad. En términos de tecnología, estamos a la vanguardia usando las ultimas maquinas y haciendo los ajustes metodológicos, lo que nos han dado muy buenos resultados', señaló el directivo.

Los retos

Pero para verdaderamente tener éxito en la Altillanura con cualquier cultivo es necesario más que el conocimiento y la experiencia que se tenga en el agro. La obligatoria adecuación de la tierra, que se caracteriza por tener un bajo ph y una alta concentración de aluminio, hace que las inversiones sean superiores si estas se comparan con las requeridas en cualquier otra zona del país.

Las estimaciones indican que para hacer la tierra productiva es necesario invertir por hectárea, sin incluir el valor de la tierra, unos US$1.000 adicionales. Incluso, para el caso de los cereales la suma asciende a US$3.000.

'Los suelos de la Altillanura no tienen ninguna ventaja si no se modifican, si no se tratan', señaló Viveros.

Si se analizan a grandes rasgos las inversiones que hasta el momento se han hecho, y solo se toma la suma de US$1.000 por hectárea, a la fecha solo en la adecuación de la tierra se han destinado más de $170.000 millones.

Para Héctor López, director técnico de Terkim, en algunas partes de la Altillanura la concentración de aluminio llega a 70%, lo que hace que sea prácticamente imposible que las plantas reciban los nutrientes que se usan.

'En esta zona se cree que esto se puede corregir usando cal, que es más barato, pero lo cierto es que para reducir efectivamente la acidez es necesario aplicar hidróxido de calcio y materiales intercambiadores catiónicos, mejor conocidos como zeolitas', explicó el experto.

Según López, antes de decidirse por cultivar en la Altillanura y de hacer una corrección, es necesario hacer un análisis de suelos, que es determinante porque con él se identifica qué le falta o le sobra al terreno.

'Las tierras que tienen problemas pueden influir en la pérdida de hasta un 60% de los fertilizantes, que también es el resultado de las altas temperaturas', dijo López.

Agregó que el futuro del sector agropecuario dependerá del uso de buenos productos que permitan rendimientos mucho más altos, y de la eliminación de paradigmas como que el cal ayuda a solucionar los problemas, cuando la clave está en la tecnología.

La falta de acceso, una desventaja
A pesar de que la Altillanura ha sido catalogada como una región prometedora, expertos y empresarios coinciden en que antes de hacer una inversión es necesario tener en cuenta que esta zona tiene todavía falencias, especialmente en lo relacionado con infraestructura. Estas dificultades se presentan, principalmente, porque la Altillanura está en el centro del país, lo que la hace lejana a los puertos, pero eso no sería un problema si existiera una mejor infraestructura de transporte. Hoy movilizar una tonelada de aceite de palma desde esta zona a un puerto puede llegar a costar el doble de lo que vale traerla desde otro país productor. Aún así, la constante llegada de nuevas empresas permitirá que este aspecto se mejore en el largo plazo.

La opinión
Napoleón Viveros
Director de Fundallanura

'Hay muchos inversionistas extranjeros que están interesados en la reforestación, y en este segmento el pino caribe es una muy buena alternativa'.