Aprenda a rentabilizar su pesebrera

Si su pesebrera la tiene como negocio hay dos cosas fundamentales que debe ofrecer: comodidad y buen ambiente. Según Álvaro Mesa, miembro principal de la junta directiva de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos Colombianos de Silla (Asdesilla).

Para Mesa una buena pesebrera debe tener comodidad y ofrecer una buena alimentación al equino para satisfacción del propietario.

 Es importante tener en cuenta  la ubicación, el clima, los ruidos, los  vecinos, la luminosidad, los vientos predominantes en la zona, como también el suministro de agua potable, la presencia de plagas como insectos y roedores, ya que pueden afectar al animal.

A esto se suma la calidad en la alimentación, entre ellos el pasto verde ó heno, pasto peletizado ó mezcla de estos, concentrado, suministrado como un complemento del forraje, pues son fundamentales para el balance nutricional del ejemplar, de igual formar hay que tener presente que el equino, es primero que todo: un herbívoro.

El propietario debe determinar si es necesario tener unos costos razonables, para que este confortablemente su caballo, y en esa medida, pague un precio justo, por el sostenimiento.

 Para un mejor rendimiento de la pesebrera, es esencial contar con la comodidad del equino, el tamaño del lugar, que para que en caso de que el caballo sea criollo, la convencional puede ser de 3 x 3 metros, si es para una yegua  con cría la proporción del lugar debe ser 4 x 3 ó 4 x 4 metros.

Los materiales de construcción adecuados también inciden en una lugar de hábitat para el animal, donde el piso tenga un excelente drenaje, la cama de material suave, es decir con viruta de madera o aserrín mezclado, cáscara de café y otros. También se pueden usar pisos de materiales diversos como cauchos y plásticos especiales. Entre tanto, la práctica de la limpieza de manera continúa durante el día, se convierte en un factor de higiene para la prevención de enfermedades, donde se debe retirar la materia fecal, también la limpieza del agua potable y fresca de manera permanentemente.

La desparasitación y vitaminización periódica son prácticas necesarias para el cuidado del caballo. La frecuencia de la alimentación varias veces al día, es factor de éxito seguro en el sostenimiento del animal.

La herrada mensual y la revisión periódica o anual de la dentadura completa y el aplomo de los potros cada 2 ó 3 meses, son buenas prácticas, provechosas para el caballo.

Una buena pesebrera debe contar con una selección de materiales resistentes, donde se diseñe un buen techo, previniendo que no se moje el piso, ni el animal y que las corrientes de aire no lleguen directamente al animal, colocar puertas adecuadas, verificar la altura de la paredes, teniendo en cuenta el clima de la zona, siendo que las fuertes corrientes pueden afectar el ambiente del caballo.   

 Hay que contar con los temperamentos  reproductores o hembras dominantes, como parte de la sociabilidad del animal, permitiendo un tratamiento particular. La aireación y la luminosidad, son factores a tener en cuenta.

Mesa recomienda un sólo ejemplar por pesebrera, incluso potros, pues siempre habrá uno dominante, que se alimenta primero y le impide al otro que se desarrolle correctamente, de acuerdo con las tablas de crecimiento que se tienen vigentes para el caballo criollo. Si se requiere usar una pesebrera para dos potros, se puede separar internamente y compartirla.

También deben tomar el sol, por la vitamina D y el calcio, además del pastoreo en potrero, para los que puedan tener problemas como picudos.

Espacio y construcciónesenciales en pesebreras
La superficie donde se ejecute la construcción de la pesebrera depende de la utilización y el tamaño del anima, debe estar determinado por los movimientos y la amplitud necesaria para su posición en decúbito ventral. Las pesebreras pueden ser en forma i, l, u, etc, donde se ubique 10 animales por fila, pero 1 por sala, quedando un pasillo para movimiento de entrada y salida. Mientras que los reproductores están independizados y más libres, lo que genera comodidad al animal. Si se determina reducir espacios en búsqueda de menos costos, la flexibilidad para alojar al caballo reduce su calidad de vida.