Colombia: ¿destino apetecido por los expropiados?

Tras las decisiones desatinadas tomadas por el gobierno chavista de expropiar a los inversionistas extranjeros en su territorio, Colombia ha sabido aprovechar su nuevo rol como destino atractivo de inversión.

Si bien es cierto, el riesgo de que un inversionista extranjero se vea sujeto a un proceso expropiatorio siempre existirá; el nivel de cumplimiento de los compromisos asumidos internacionalmente por parte del país que lo recibe es muy tenido en cuenta al momento de penetrar a un mercado foráneo.Con el fin de zanjar eventuales controversias entre el gobierno de turno y el inversionista afectado, la tendencia mundial ha consistido en incluir una puerta de salida en los acuerdos de inversión suscritos entre los países.Así, los países suelen acordar que las diferencias que llegasen a existir en relación con el tratado, sean llevadas a conocimiento de organismos como el Ciadi (Centro Internacional para la Solución de Disputas en materia de Inversión). Esta organización internacional, que forma parte del Grupo del Banco Mundial, se encarga de facilitar la conciliación y el arbitraje en caso de disputas internacionales en materia de inversión.Tras la entrada al poder de Chávez Frías (1999), el evidente desconocimiento de las reglas de juego pactadas con otros países ocasionó que su país fuera sometido por los inversionistas extranjeros afectados en veintiséis ocasiones ante el Centro -cifra contrastante con años anteriores, donde tan solo en una ocasión el estado venezolano fue llevado a la zona de fuego (Fedax N.V. vs. la República Bolivariana de Venezuela, 1996). Justificando la decisión en un discurso anti-imperialista y en la supuesta defensa de la soberanía jurídica venezolana, el Ministro de Petróleo de ese país, Rafael Ramírez, insistió en la decisión de su Presidente de abandonar el ente multilateral (Ciadi) -anunciada en enero de este año- y en la consecuente necesidad de renegociar los tratados bilaterales de inversión (BITs) celebrados con veintiséis países de Europa, Medio Oriente, Asia y Latinoamérica.El resultado de la renegociación de los acuerdos es un reto en varios sentidos. Para Venezuela, pues podría sentar el precedente, y al mismo tiempo darse el lujo, de recurrir a su jurisdicción interna para solucionar las diferencias que pudieran surgir entre el inversionista extranjero y el estado.Para Colombia, pues se seguiría perfilando como un país con excelente clima para hacer negocios (actualmente detenta el tercer puesto, luego de Chile y Perú); superando ampliamente la ventaja que ya tiene sobre Venezuela (ahora en el lugar 32 de América Latina).A lo anterior, se suma la necesidad del gobierno nacional de fijar una hoja de ruta en la que se identifiquen los sectores en los cuales nuestro país es más competitivo que el vecino y que, al mismo tiempo, supla la oferta -en términos de inversión- que Venezuela no está en capacidad de satisfacer.En definitiva, es probable que a raíz de las decisiones del amigo Chávez se de un fenómeno de desviación de los destinos de inversión; haciendo que Colombia se convierta en el destino apetecido por los inversionistas expropiados.El país se distingue por su protección a los inversionistasColombia que en el último informe del Doing Business obtuvo su mejor clasificación en América Latina en Protección de inversores y Resolución de insolvencia le saca ventaja a Venezuela en cuanto a clima de inversión. El vecino país en los últimos años perdió gran parte de su atractivo como destino de inversiones debido a que se han expropiado numerosas propiedades de multinacionales.Angélica Guerra-BarónProfesora de la Universidad Javeriana