Crecer la producción, luego la frontera

Margarita Matías

Hoy el tema del que todo el mundo habla es el de ampliar la frontera agrícola colombiana, y en ese sentido la Altillanura está en la mira.

Sin embargo, para algunos expertos el tema debe ser el de incrementar la productividad por hectárea en lo que ya está sembrado, y no pensar en crecer las siembras en otros territorios.

Y en cierta medida estas afirmaciones tienen razón, pues hoy los rendimientos no son los más competitivos, si nos comparamos con otros países con los que nos estamos enfrentando en el mercado internacional.

Por ejemplo, ese esfuerzo por mejorar la competitividad debería concentrarse en el café, que actualmente enfrenta una de las peores crisis de su historia, o el arroz y la leche, sectores que han dejado en claro que no están debidamente preparados para enfrentar la apertura económica que busca Colombia.

Sin embargo, ¿este es el mejor momento para replantear el tema de la frontera agrícola? Para algunos si, pero para otros, la urgencia de posicionar al país como un actor importante en materia agropecuaria en el mundo obliga a explorar nuevas alternativas, y es precisamente el camino que decidió emprender el sector con la Altillanura.

Ante la situación que se vive hoy en día, queda claro que el objetivo debe ser trabajar en las dos perspectivas, pues lo que está en juego es el desarrollo del agro.