¿Desaceleración en Colombia?: descifrando el rumbo de la economía

Asdrúbal Oliveros

En lo que va de año, Colombia se ha preocupado por el cumplimiento de las metas de inflación y el mantenimiento de un ritmo de crecimiento económico sostenible.

La mayor desaceleración de la economía mundial y la acentuación de la tendencia a la apreciación del peso colombiano, factores influyentes en el desempeño de la economía neogranadina, han sido razones de peso para que el Banco de la República (Banrep) hiciera una pausa en su política monetaria contractiva la cual se ejecutaba desde febrero de este año (destinada a evitar la posible formación de una burbuja especulativa), para dejar de frenar la expansión del consumo privado y mantener la inflación en el rango esperado.

La desaceleración de la economía colombiana es evidente, las cifras del primer trimestre así lo confirman, empezando por un PIB que creció 4,7% con respecto al primer trimestre de 2011, pero solo un 0,3% con respecto al trimestre inmediato anterior, lo que ha sido la menor tasa de crecimiento intertrimestral desde el cuarto trimestre de 2010. Esto a pesar del buen desempeño de sectores como la explotación de minas y canteras con un crecimiento de 12,4% (debido principalmente a las fuertes inversiones en el sector petrolero) y de un crecimiento de 6,7% en la rama de establecimientos financieros por un mayor margen de intermediación como consecuencia de la política monetaria contractiva.

Otro signo de desaceleración es el pobre crecimiento de la actividad industrial, de tan sólo 0,6% comparada con el mismo trimestre de 2011 y sin variación con respecto a diciembre de 2011, desaceleración que no se ha dado por falta de demanda, sino por problemas del lado de la oferta, principalmente por la caída en la refinación de petróleo, dadas algunas interrupciones importantes en la producción y al mantenimiento efectuado en varias refinerías. No obstante, en los próximos trimestres puede haber signos de recuperación, pues existen medidas destinadas a aumentar la competitividad de la industria, así como el impacto de la recuperación de las relaciones comerciales con Venezuela.

En lo que respecta a la demanda agregada interna, la cual aumentó 5,2% con respecto al mismo trimestre de 2011, cabe resaltar la participación de la demanda de inversión (Formación Bruta de Capital), con un incremento de 7,8% con respecto al mismo trimestre de 2011 (componente que tiene un 24,0% dentro de la demanda total), que sin embargo también presentó un retroceso de 1,6% con respecto al último trimestre de 2011, presionada por una caída de la inversión en obras civiles de 21%. Por su parte, el consumo privado, principal motor de la demanda (59,9% de la participación), también se ha desacelerado, a pesar de que este tuvo un incremento de 5,9% con respecto al mismo trimestre de 2011, el mismo es minúsculo (0,1%) en comparación con el último trimestre de 2011.

La demanda de origen externo fue otro agregado que mostró un menor ritmo de crecimiento. Las exportaciones de bienes y servicios registraron un incremento de 6,3% con respecto al mismo periodo de 2011, muy por debajo del 10,8% registrado el mismo periodo del año pasado. Un tipo de cambio más fuerte, en promedio de COP/US$ 1.800, y el menor crecimiento de los socios comerciales (principalmente Estados Unidos) han sido fundamentales en el bajo crecimiento de las exportaciones, una tendencia que se espera sea revertida, dada la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos y la lenta recuperación de las relaciones comerciales con Venezuela en ese periodo.

Con respecto a lo anterior, hay que tener en cuenta que el Banrep pudiera, en un futuro cercano, intervenir de manera más fuerte en el mercado cambiario, con miras a impulsar las exportaciones, influyendo en el comercio de bienes transables vía depreciación del tipo de cambio, sin tener que intervenir a nivel de tasas o afectar el consumo interno. Sin embargo, los efectos de una medida así podrían no durar mucho, ya que podrían ser contrarrestados por una mayor entrada de dólares vía exportaciones petroleras, como ha ocurrido hasta ahora, recordemos que el Banrep ha estado comprando un promedio de US$20 millones diarios desde marzo de 2010, y aún así el peso se ha apreciado.
 

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