Discusiones sinceras, pero sin resultados

La Cumbre de las Américas realizada en Cartagena pasará a la historia como la primera capaz de discutir temas espinozos para los líderes de la región y como la sexta en culminar sin lograr cambios trascendentales.

'Esta sexta cumbre ha sido una que podríamos llamar como la del diálogo y la sinceridad', explicó el presidente Juan Manuel Santos. 'Demostramos que es la primera vez que no hay temas vedados', agregó en la rueda de prensa que siguió a casi dos días de discusiones en privado.

Los temas a los que se refirió el Presidente fueron exactamente los que no obtuvieron un consenso de la totalidad de los países y los cuales impideron que se publicara una declaración conjunta sobre Cuba y Malvinas.

Sobre la primera isla, el presidente anunció que a pesar de que la mayoría de los países quieren que La Habana participe en la próxima cumbre, no se llegó a un acuerdo definitivo.

En este punto, el llamado Proceso de las Cumbres mostró estar estancado, pues el mismo resultado se obtuvo en el pultimo encuentro en Trinidad y Tobago, tres años atrás.

Sobre las Malvinas se definió que se recomienda adoptar las resoluciones de las Naciones Unidas y se hizo el llamado para la solución pacífica de esta controversia entre Argentina y el Reino Unido.

Sin embargo, el éxito de la cumbre está en la declaración en cuanto al tratamiento que se le dará a la discusión sobre las drogas.

'Coincidimos en la necesidad de analizar los resultados de la actual política. Y de explorar nuevos enfoques para hacerlo más efectivo' anunció el mandatario colombiano.

'Le hemos dado el mandato a la Organización de Estados Americanos para que inicie esos estudios' , agregó.

Si bien no se obtuvo una ganancia en este tema más allá de un simple compromiso de enviar el mandato a la OEA para que lo estudie, una declaración de este tipo en un documento formal 'es un avance pues esta discusión no se había abierto nunca antes en un foro oficial' dijo a LR Andrés Molano especialista en Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

Como todos esperaban, las grandes noticias y las decisiones trascendentales estuvieron ausentes en la declaración final de los jefes de Estado. La pobreza, las tecnologías, los desastres, la seguridad y la integración física, ejes temáticos en el plan oficial de discusiones, recibieron los mismo senfoques de siempre, 'tendrán que transformarse en planes de acción concretos' agregó Molano.

La prevención de los desastres naturales recibirá más recursos para mitigar sus efectos; la seguridad ciudadana tendrá más atención de los gobiernos; los esfuerzos en la integración física no podrán ser aplazados más; se acordó que el acceso a las tecnología es bueno para el desarrollo económico y por último, la pobreza se reducirá si todas estas de acciones son exitosas.

Ahora bien, los progresos reales de una Cumbre de las Américas solo se pueden medir en los años posteriores a las reuniones presenciales y su propósito está en los cambios estructurales que en los acuerdos políticos de momento. Pero el clima de las relaciones es evidente en la plenaria misma, y estas se mostraron tensas entre las Américas del norte y del sur.

Fueron las declaraciones políticas las que agitaron la discusión entre mandatarios y donde se vio que hay una distancia entre América del Norte y el resto de países. El mismo presidente de Colombia, país que es considerado como su mayor aliado en la región, se mostró a favor de la inclusión de Cuba en la próxima cumbre y a favor de una declaración sobre la soberanía de las Malvinas que enfrenta a Reino Unido y Argentina. Pero el presidente estadounidense, Barack Obama, no dio su brazo a torcer en estos temas y, con el apoyo de Canadá, vetó ambas resoluciones en el texto final.

Para Roberto González Arana, director del Instituto de Estudios latinoamericanos y caribeños de la Universidad del Norte, la propuesta de temas como las Malvinas, la guerra contra las drogas y la inclusión de Cuba 'son evidencias de este nuevo clima en el cual la región reclama mayor atención en el escenario americano'.

'Se observa de manera generalizada un consenso sobre la necesidad de que Estados Unidos valore más el peso político de esta zona de cara al futuro', dijo.

Las diferencias dejaron en duda el final de la cumbre. Durante la jornada del sábado las expectativas bajaron sobre el consenso de los mandatarios hasta el punto de que se anticipó que no habría una declaración conjunta.

El punto más álgido se alcanzó cuando el presidente de Bolivia, Evo Morales, y el canciller venezolano, Nicolás Maduro dijeron que las conversaciones estaban muy difíciles en especial por la negativa de Estados Unidos de ceder en posicion sobre Cuba.

La tensión bajó después de las declaraciones del presidente uruguayo José Mujica, quien dijo que sí habría una declaración conjunta pero que no incluiría nada sobre Cuba o Malvinas.

Como consecuencia la firma del acuerdo se limitó a los puntos establecidos en los ejes temáticos que se venían determinando durante todas las conversaciones entre los negociadores de los países, tal como se ha venido haciendo en este tipo de encuentros, los cuales demuestran cada vez más que no sirven para definir los grandes cambios.

Candidatura de Obama marcó el resultado

Las presiones políticas que enfrenta por estos días el presidente de Estados Unidos Barack Obama pudieron tener incidencia en su inflexibilidad de algunos puntos. Si bien es poco probable que ese país tenga en sus planes la cancelación del embargo económico a Cuba o vaya en contra del Reino Unido en las Malvinas, el presidente Obama pudo hacer alguna declaración al respecto que ayudara a bajar los ánimos, en especial ahora que necesita el mercado latino para generar empleo.

Las opiniones
Roberto González Arana
Profesor de historia de la Universidad del Norte

'Se observa un consenso sobre la necesidad de que Estados Unidos valore más el peso político de esta región'.

José Mujica
Presidente de Uruguay

'Países con sustantivas diferencias en su manera de ver coinciden en que Cuba tiene que estar en la familia'.