El Ciat le apuesta a desarrollar un agro ecoeficiente

Reducir el hambre y la pobreza, y mejorar la salud humana en los trópicos mediante una investigación enfocada en lograr una agricultura ecoeficiente, son los pilares fundamentales del Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat), entidad dedicada a la investigación agrícola mundial con sede en Palmira, Valle del Cauca.

Durante sus 45 años de trabajo, conmemorados a principios de este mes, ha logrado posicionarse en el plano mundial por la calidad de su investigación y los resultados obtenidos en productos básicos, tales como el fríjol, la yuca y los forrajes tropicales; también trabaja con arroz, con un enfoque hacia América Latina y el Caribe.

Sin duda, a través de cerca de medio siglo de operación, el Ciat ha aportado a Colombia materiales mejorados y tecnologías que han permitido el aumento de ingresos de un gran número de pequeños y medianos agricultores. Además, ha contribuido con el desarrollo del Piedemonte Llanero con arroz y pastos; la Altillanura y Amazonía con pastos; zonas arroceras de pequeños y medianos productores, y la costa Atlántica, en sus áreas más pobres y deprimidas, con yuca y fríjol.

Adicionalmente, ha fortalecido la capacidad técnico-científica de las instituciones  agrícolas participantes  como Corpoica, a través de alianzas en busca del beneficio de los agricultores y consumidores colombianos.

“El Ciat le ha servido al sistema nacional de investigación agrícola de puente para mantenerse conectado y actualizado con los avances científicos y técnicos que están afectando directamente los escenarios de producción agropecuaria mundial, y los flujos de comercio internacional de productos y materias primas de origen agrícola”, afirmó Rubén Echeverría, director general del Ciat.

Por su parte, el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, destacó la labor científica adelantada por el Ciat, a través del desarrollo de investigaciones en diferentes cultivos, cambio climático y agricultura, que han contribuido a superar las necesidades del país. “Las investigaciones que vienen haciéndose en el Ciat en materia de agricultura son de gran utilidad para Colombia”, dijo Restrepo.

De hecho, recalcó la intención del Gobierno de seguir trabajando de manera conjunta con la entidad en el propósito de fortalecer la investigación científica para el desarrollo sostenible y ordenado del sector agrícola.

Avances del Ciat

En el caso del cultivo de yuca, la entidad ha desarrollado investigaciones para  una variedad de yuca capaz de soportar los estragos que el calentamiento global ha comenzado a generar en los cultivos del tubérculo.

Según Luis Augusto Becerra, biólogo molecular del Programa de Yuca del Ciat, la yuca es el tercer cultivo alimenticio más importante en los trópicos, después del arroz y del maíz, pero con los cambios ambientales progresivos del planeta podría extinguirse. Por ello, el desarrollo de esta nueva variedad, que según afirma Becerra  contiene tres veces más betacaroteno que una yuca común, lo que se traduce en mayor porcentaje nutritivo, mejor calidad, menor tiempo de cosecha, mayor durabilidad y hasta un mejor sabor.

Otro de los productos con los que tradicionalmente ha trabajado la entidad es el fríjol. De acuerdo con datos del Ciat, en  América Latina la producción de fríjol ha aumentado en un tercio y se han liberado 180 variedades originadas de germoplasma del Centro; de éstas, 16 se han liberado en Colombia, y tienen mayor rendimiento y más resistencia a plagas y enfermedades.

Por otro lado, en materia de pastos tropicales la entidad ha tenido avances importantes. Tan solo en Colombia el Ciat ha desarrollado 11 variedades de forrajes. De ellas, 5 son de gramíneas y 6 de leguminosas, que paulatinamente han sido adoptadas por los ganaderos dando como resultado un aumento en la producción de leche y carne, al tiempo que desempeñan un papel esencial en la recuperación de tierras de ladera erosionadas y en la introducción de sistemas agrícolas sostenibles.

Agricultura moderna

La competitividad de la agricultura colombiana depende de la investigación científica sobre la adaptación al cambio climático, el eficiente manejo agronómico de los suelos y la transferencia de tecnología.

De acuerdo con Echeverría, la migración hacia una agricultura moderna y sostenible es un tema clave para la reducción de los costos de producción y el incremento de los rendimientos de los cultivos.

“La transferencia tecnológica implica un diálogo con el productor rural tendiente a mejorar las técnicas en el uso de la tierra y el uso de los recursos, esto con el fin de bajar costos y tener incrementos en producción”, dijo Echeverría.  

Agregó que uno de los retos que afrontan los investigadores es responder a las crecientes demandas de la sociedad y continuar produciendo alimentos de una manera sostenible. En ese sentido, hizo un llamado para la revisión de las políticas para que la adopción de todos estos nuevos conocimientos tengan sus impactos en la sociedad y también contribuya para ganar competitividad en los mercados externos con la puesta en marcha de los acuerdos comerciales.

“La única forma en que se puede competir con los TLC es invertir en investigación, asegurando que aumente la productividad y que bajen los costos. Es como una maratón, y el que corra más rápido en invertir en ciencia y en innovación será el ganador”, afirmó el experto.

En ese sentido, el jefe de la cartera de Agricultura dijo que el sector agropecuario colombiano está llamado a tener cambios sustanciales en su forma de cultivar y producir para poder acceder a los mercados internacionales, y a su vez competir con los productos agrícolas del exterior que están llegando al país.

“Estamos haciendo grandes inversiones públicas para la reestructuración de nuestras entidades como Invima y Corpoica, y avanzar en los temas de sanidad vegetal y animal, y en las exigencias fitosanitarias que constituyen un gran reto para el sector agropecuario colombiano”, concluyó Restrepo.