Es tiempo de sonreír

Eudoro Román

En nuestra época el recurso tiempo cada día se está haciendo más escaso, ni siquiera los avances tecnológicos han contribuido a que nos queden unos minutos adicionales para nosotros mismos.

El tiempo es un recurso no renovable y no lo estamos utilizando eficientemente, no nos están quedando minutos ni para sonreír, esa vitamina que tanto necesitamos en este acelere en el que vivimos. Una sonrisa produce más sonrisas, es como la brisa que acaricia nuestro rostro en un día soleado.

Estamos tan metidos en el día a día que no hacemos una pausa para el buen humor, olvidamos que no debemos tomar la vida tan en serio, ya que, de ninguna manera saldremos vivos de ella. Necesitamos válvulas de escape, una de éstas puede ser una linda sonrisa y por qué no, una carcajada. Quienes nos rodean necesitan recibir mensajes de ternura, de amor, saber que son importantes en nuestra vida y que esta adquiere sentido cuando encontramos eco en nuestros semejantes, léase  bien, eco, la repetición de lo que decimos.

Le pedí a mi mujer que me sugiriera un tema para este articulo  y me dijo: "escribe sobre la relación con tu familia y cuenta como cada día estas aprendiendo más al disfrutar con ella". Y no es que haya crecido analfabeta en relaciones familiares, pero si he cambiado de ritmo y soy consciente que la mayor parte de mi tiempo productivo la paso en mi trabajo y con mi familia, entonces ¿por qué no tratar siempre que estos sean bien gratificantes?

Disfruto de la sonrisa que se genera con una sonrisa mía, vibro con las risas de mis hijos, me enamoro al ver sonreír a mi mujer. Confieso que me estaba volviendo un adulto demasiado serio, por eso, hace varios años decidí nacer de nuevo con la sabiduría adquirida en el tiempo, pero poniéndola al servicio propio y de la gente que me rodea. Me olvidaba de la persona y de la empresa más importante: Yo mismo S.A. ciertamente he logrado alcanzar satisfacción día tras día con los logros obtenidos tanto en mi trabajo como en las relaciones familiares. He aprendido a reducir el paso y mirar a mi alrededor. Disfruto con mi trabajo y los míos participan de esta experiencia. Hoy sonrío más que ayer. Necesitamos hacer rendir el tiempo y eso solo se logra cuando todos los miembros del equipo, llámese familia o trabajo, hacen lo que le corresponde, así nuestro tiempo es más y se enriquece.     

No es que antes llevara una vida anormal y que hoy esté llegando a la perfección. No. Pero hoy trato de disfrutar con todo lo que hago, involucrando a la gente que me rodea y haciendo que interactúe conmigo, que sienta que crece y que yo crezco con su contribución por más corto que sea nuestro encuentro.  Busco el punto de equilibrio. No es descubrir el agua tibia, lo que pasa es que a veces creemos que lo tenemos y no es así. Hay que encontrar todas las compensaciones y motivos adicionales de júbilo. Que gran placer es estar en casa, juntos y seguros, bien cerca los unos de los otros, después de un día difícil.

Christopher Lasch describe a la familia como "un refugio en un mundo despiadado", y así pueda que sea para la mayoría de quienes nos rodean, la satisfacción de poder sentarse y observar todos los avances es un punto de equilibrio adecuado. Transmitiendo mis experiencias los invito a buscar el verdadero equilibrio, que solo se logra encontrando resultados satisfactorios en las dos partes donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo productivo: el trabajo y la familia  y al poner a interactuar estas dos actividades tan necesarias, encontrándole sentido a nuestra vida.