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Kimel concretó negocios en la UE e iniciará ventas de frutas orgánicas

Cinthya Ruiz Granados

Kimel de Colombia S.A. es una empresa que lleva 16 años en el mercado de fertilizantes orgánicos para la agricultura colombiana.

La representante de esta compañía, Karla Calle, en medio de varias macrorruedas de negocio, vio una nueva oportunidad de comercialización. Los visitantes a las ferias y eventos preguntaban sobre un productor de fruta procesada orgánica pues el producto estaba siendo demandado y esta empresa no dudó en incursionar en el negocio.

En la macrorrueda de negocios que realizó Proexport con la Unión Europea que se llevó a cabo en Frankfurt (Alemania) y París (Francia), esta empresa del Valle logró US$50.000 en compromisos de compra para exportar a Inglaterra y Francia. Serían las primeras exportaciones de la empresa a Europa, logrando así un acercamiento comercial con viejo continente.

La empresa está ubicada a dos horas del puerto de Buenaventura y está conformada por un 85% de capital peruano y un 15% le pertenece a la Gobernación del Valle. “Kimel nace para transformar los desechos de las industrias alcoholeras de Colombia, pero las frutas procesadas nacieron a raíz de las macrorruedas, nosotros al ser productores de fertilizantes tenemos la cadena productiva”, recalca Calle.

Gracias a esa cercanía entre la empresa y los agricultores tanto peruanos como colombianos, Kimel ha logrado que sus colaboradores puedan certificarse mucho más rápido para estar listos para exportar: “Hacemos un trabajo en conjunto con el agricultor, ayudamos a que se certifique como orgánico, y esa producción se la compramos y la exportamos”.

Calle asegura también que hay muchos agricultores en el país que se pueden certificar como productores de orgánicos muy fácilmente pero que no lo saben. “Al no tener a veces el dinero para abonar sus cultivos con químicos y lo abonan con compostaje, ahí son orgánicos, pero no están certificados”, señala. Cuando la empresa hace contacto con ellos, les ayuda para tramitar la certificación y el proceso de compra es más rápido. Por ahora, casi el 90% de las exportaciones son de fertilizantes, pero con los nuevos acuerdos comerciales como el que se tiene con la Unión Europea, el panorama para exportar fruta orgánica puede cambiar.

Los compromisos de compra que Calle hizo en París fueron de 2 a 3 toneladas de fruta orgánica semanales. Las exigencias de los compradores extranjeros no fueron muchas asegura. “Lo único que piden es que sea realmente orgánico”. Para negociar un producto orgánico en Europa, el proceso según Calle es distinto: “Es un proceso de negociación ideal porque lo único que desean es que les garantice que es orgánico, ellos están dispuestos a pagar el valor que uno les proponga”. La directiva se muestra optimista porque antes de regresar a Colombia cerró negocios con el importador de frutas más importante de Francia, Brochenin.

La opinión

Karla Calle
Representante de Kimel Colombia S.A.

“Enviamos ingenieros a que mire el cultivo y verifique que está siendo abonado con productos aceptados por las normas orgánicas”.